Orando Los Salmos: Salmo 125

El Salmo 125 es el sexto salmo de los cánticos graduales (Salmos 120-134). También son llamados Cantos Peregrinos. Cuatro de estos cantos se atribuyen al rey David (122, 124, 131, 133) y uno a Salomón (127), mientras que los diez restantes son anónimos.

El salmo 125 es un salmo de confianza. Es una afirmación de la confianza que tenemos en la fidelidad y bondad de Dios. Expresan, «Dios, Tú eres mi _____» y «Confío en Ti porque…» Muchas veces estos salmos utilizan metáforas para ilustrar la confianza que tiene el salmista, como Roca, Refugio, Monte, Escudo o Pastor.

Este salmo corto de 5 versos es anónimo, pero algunos piensan que Ezequías lo escribió justo después de la liberación de los asirios en el 701 a.C. El salmo enfatiza la confianza en Dios (v. 1-2), la protección de Dios (v. 3); y la paz de Jerusalén (vv. 4–5).

En el Salmo 125, el pueblo expresa su confianza en el poder de Dios. Aunque sus enemigos ganen o hayan ganado, el pueblo sabe que los enemigos serán vencidos, porque Dios protege a Su pueblo. Este salmo es una oración y una declaración de confianza nacional en Dios en medio de una crisis histórica.

Podemos resumir el Salmo 125 con esta oración sencilla, “Dios, en Ti encuentro mi seguridad y estabilidad.

1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
Que no se mueve, sino que permanece para siempre.

El versículo 1 resume el tema del salmista de seguridad y estabilidad. Comparó a los que confían en Dios con el monte Sión, que permanece para siempre. El monte Sion como emblema o símbolo de permanencia, y la localidad de Jerusalén como uno de seguridad, representan la condición firme y protegida del pueblo de Dios.

Salmo 46:5 dice que “Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.”

El pueblo de Dios fue sostenido no solo por la providencia de Dios, sino también por la promesa del pacto de Dios. Isaías 54:10 dice “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.”

Esta imagen continúa en el versículo 2. Al observar cómo los montes rodean a Jerusalén, declaró que el Señor rodea a Su pueblo, protegiéndolo por todos lados.

2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella,
Así Jehová está alrededor de su pueblo
Desde ahora y para siempre.

Alrededor de Jerusalén hay cerros (o montes) más altos. La ciudad de Santiago también tiene cerros (o montes) similares que la rodean. Esta vista de las montañas para el salmista era un símbolo siempre presente de la protección de Dios para su pueblo.

La persona que escribió este salmo sabía que no solo en condiciones perfectas tenemos que confiar en Dios, sino en un mundo malo y malvado. Por lo tanto, el siguiente versículo reconoce la presencia de los impíos en Israel y su amenaza para los justos.

3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos;

No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.


Aparentemente, la dominación extranjera era una carga para la nación. El salmista dijo que Dios no permitiría que esta vara de la impiedad descansara sobre los justos hasta el punto de llevarlos a la maldad. En otras palabras, la prueba se limitaría a lo que pudieran soportar para que no abandonaran su confianza en el SEÑOR. Esto habla de la seguridad que los creyentes tienen en Dios, incluso en los malos tiempos. Los compara con el monte Sión, sobre el cual está construida Jerusalén. Es un lecho de roca, alto y seguro. Debían saber que Dios estaba debajo de ellos como su fundamento firme y alrededor de ellos como su defensa contra el peligro. El salmista está enseñando que nuestra seguridad y estabilidad nunca pueden estar en nosotros mismos o en las circunstancias. Siempre debe estar en Dios.


4 Haz bien, oh Jehová, a los buenos,
Y a los que son rectos en su corazón.

5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades,
Jehová los llevará con los que hacen iniquidad;
Paz sea sobre Israel.

En contraste con su predicción del juicio sobre los impíos, el salmista pide la bendición de Dios sobre los justos, porque ninguno es realmente justo y cualquier bondad que tengan o reciban se debe a la bondad de Dios hacia ellos. Es importante notar la diferencia entre la predicción del salmista del juicio seguro de Dios sobre los malvados y su petición de bendición sobre los justos. ¡Él no necesita pedir que los impíos sean juzgados, porque su juicio es seguro, a veces antes de lo que nosotros o ellos esperamos!

“Paz sea sobre Israel”, concluye el salmista. Esta es una bendición de la que Pablo parece hacer eco en Gálatas 6:16, donde se refiere a los cristianos como el “Israel de Dios”. Gál 6:16 dice, “Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.”


¿Cómo podemos aplicar el tema principal de este salmo a nuestras vidas?

¿Dónde está anclada su seguridad y estabilidad?

A menudo sentimos que tenemos muchas razones para sentirnos inseguros. Hay muchas cosas que nos hacen sentir inseguros e inestables. Cambios. Problemas. Conflictos. Falta de dinero. Aun así, Dios es nuestro fundamento seguro y sólido y Él nos ayudará en tiempos de ansiedad.

Dios no se ha olvidado de nosotros. Él siempre está trabajando para ayudarnos en nuestra vida personal, en nuestras relaciones con otras personas, en nuestro trabajo, o lo que sea. Este Salmo nos recuerda el futuro regreso de Cristo, cuando los impíos serán juzgados, sus obras destruidas, y el pueblo de Dios será establecido en la ciudad celestial de Dios, que permanecerá para siempre.

Mientras tanto, aquellos que estamos tratando de servir a Dios, vivimos en este mundo y debemos confiar en Dios incluso en tiempos de incertidumbre. En Cristo tenemos la verdadera seguridad. Una seguridad que necesitamos en este mundo malvado. Es la misma seguridad dada al pueblo de Dios a lo largo de los siglos para que puedan ser “como el monte de Sión, que no se puede mover, sino que permanece para siempre” (v. 1).

La verdadera seguridad y estabilidad no pueden surgir de las circunstancias. No se puede obtener ningún tipo de seguridad espiritual mientras esperamos mejores circunstancias. Si tan solo tuviera un trabajo mejor. Si tan solo tuviera más dinero. Si tan solo tuviera una mejor apariencia. Si tan solo…

La verdadera seguridad y estabilidad solo pueden surgir de la confianza en Dios. Nuestra estabilidad está garantizada solo cuando aquel en quien confiamos es absolutamente confiable, y la confianza que depositamos en él es totalmente indivisa y completa. Isaías 26:4 “Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.” Dios es inmutable y fiel.

Los creyentes justos están seguros en el Señor. Los que confían en Dios están tan seguros como el Monte Sion. Así como los montes rodean a Jerusalén, el Señor rodea a Su pueblo para siempre. Por eso, los que confían en Él no pueden ser conmovidos. Afirmemos la presencia divina como fuente de Esperanza, seguridad y estabilidad.

Según el libro del profeta Isaías, uno de los nombres del Mesías es “Príncipe de paz”. Is. 9:6Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” La gente que sigue el modelo de la vida de Jesús es como el Monte de Sión, que ante los ataques de la vida no tiembla, ante los embates de las adversidades no sucumbe, porque Dios mismo la sostiene y ayuda.
La fe es uno de los temas principales de los salmos, y en Salmo 125 tenemos la descripción de la característica permanente del pueblo de Dios. ¡No solo son salvos por fe, sino que deben vivir por fe! Esta confianza marca al creyente individual, pero también debe caracterizar a la iglesia como un todo.  

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close