Para entender una epístola neotestamentaria, uno debe entender el propósito del autor al escribirla. La epístola de Pablo a los romanos es larga y aborda muchos temas, pero podemos saber su propósito de por lo menos dos pasajes que hablan directamente del deseo de Pablo.
En 1:11–12, Pablo expresa su anhelo de llegar a Roma para compartir con los hermanos allá. Aunque había intentado ir varias veces, hasta el momento de escribir, no pudo. Por eso, Pablo escribe esta carta para proponer una visita en la cual quiere presentar un proyecto misionero a la iglesia y recibir de su ayuda práctica. Después de viajar por Judea, Pablo quiere llevar el evangelio más allá, a España (15:24). La ciudad de Roma es un punto lógico de donde lanzarse, y Pablo quiere que la iglesia en Roma le encamine, o sea, apoyarle económicamente en su proyecto. Por eso, el propósito de Pablo al escribir la epístola a los romanos es presentar su proyecto para avanzar el evangelio a España.

Pablo anticipa varias preguntas que surgirán de los romanos, y va respondiéndolas a lo largo de la epístola. Estos temas corresponden a las divisiones temáticas de la epístola.
| Pablo, ¿qué piensas predicar a los españoles? | El evangelio, el poder de Dios para salvación a los gentiles (1–8) |
| ¿Por qué abandonas a los judíos para predicar a los españoles? | Los propósitos de Dios al ofrecer salvación a los gentiles (9–11) |
| ¿Qué nos enseñarás cuando vengas a Roma? | La unidad que el evangelio producirá en la iglesia en Roma (12–13) |
| ¿Cómo tratarás con la relación complicada de los gentiles y los judíos dentro de la iglesia? | La unidad del evangelio entre los gentiles y los judíos (14) |
| ¿Cuáles son tus planes para este proyecto? | Los planes de Pablo para llevar el evangelio a los gentiles (15) |
| ¿Qué conexión tienes actualmente con la iglesia en Roma? | Los lazos actuales de Pablo con la iglesia en Roma (16) |
Como podemos aprender de una lectura breve de la epístola, el tema central es el evangelio, específicamente, que el evangelio es el poder de Dios para salvación a los gentiles y a los judíos (1:16). Es por medio del evangelio, las buenas noticias de la persona y la obra de Jesucristo, que Dios salva a todos los que creen, sean judíos o gentiles. Pablo es judío, y Dios lo salvó por medio del evangelio y le encargó con el apostolado a los gentiles. Ahora quiere llevar este mismo evangelio a los españoles para que Dios les pueda salvar también.

Podemos ver cuatro etapas en la epístola: primero, Pablo explica el evangelio, y cómo es que Dios puede declarar justo a un pecador, sea judío o gentil (1–4). Segundo, Pablo enumera las bendiciones que disfrutan todos los que creen en Jesús, sean judíos o gentiles (5–8). Tercero, se profundiza un poco en la pregunta difícil de cómo es que los judíos, el pueblo de Dios, han rechazado a su Mesías, y ahora este Mesías es predicado a los gentiles, y cómo Dios salvará a Israel para cumplir con sus promesas (9–11). Finalmente, Pablo describe varios aspectos de la koinonía en el evangelio que judíos y gentiles comparten (12–16).

En Romanos 1:1–17, Pablo se presenta a sí mismo como el apóstol de los gentiles, encargado por Jesucristo mismo para predicar el evangelio para la obediencia a la fe en todas las naciones.
El saludo (1:1–7)
Pablo está encargado con del avance del evangelio de Dios (1:1–2), el cual radica en la persona y la obra de Jesucristo (1:3–4). La misión de Pablo es llevar el evangelio a todas las naciones por amor del nombre de Jesús (1:5). Por eso, Pablo tiene autoridad para escribir a los hermanos en Roma (1:6–7).

La oración de Pablo para los romanos (1:8–12)
Primero, da gracias a Dios por el testimonio misionero de la iglesia en Roma (1:8). Después, pide en oración que Dios le permita llegar a Roma para compartir con la iglesia (1:9–12). Todas las oraciones de Pablo son para el avance del evangelio.
El deseo de Pablo para ir a Roma (1:13–15)
Pablo había intentado ir a Roma varias veces, pero no pudo (1:13). Su deseo fue predicarles el evangelio (1:13) porque el evangelio es para todos, por eso, Pablo quería predicarlo a los judíos y los gentiles (1:14–15). El deseo de Pablo es proclamar el evangelio.

El poder del evangelio para gentiles y judíos (1:16–17)
Pablo no se avergüenza del evangelio porque es por medio del evangelio que Dios salva a los pecadores (1:16). Este mismo evangelio es el poder de Dios para los judíos y para los gentiles (1:16). Dios revela cómo ser justo delante de Él en el evangelio (1:17), y la única manera de ser justo delante de Dios es por medio de la fe en Jesús.

El evangelio es el poder de Dios para salvación a los gentiles y a los judíos.

