¿CÓMO PIENSA Y ACTÚA EL CREYENTE QUE TIENE SUS OJOS EN CRISTO?
INTRODUCCIÓN



LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO

REPASO DE FILIPENSES 3:1-11


LA RESOLUCIÓN DE PABLO TRAS ADMIRAR LA BELLEZA DEL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS Y LA JUSTIFICACIÓN POR MEDIO DE LA SOLA FE EN JESUCRISTO

EN RESUMEN

ESTUDIO FILIPENSES 3:12-16




#1 REFLEXIÓN
¿Es acaso el hecho de que un día, sí o sí, estaremos con Cristo, y allí seremos perfeccionados, y allí seremos glorificados una razón para vivir una vida cristiana pasiva? ¿Será que nuestro ciertísimo futuro encuentro con Cristo es una razón para no esforzarse en nuestro presente andar cristiano?
Después de todo, dirá alguno, igualmente todos los creyentes vamos a llegar a la meta, ¿o no?; Después de todo, ya soy salvo, ¿o no? Entonces, ¿Es necesario esforzarse tanto en este mundo, en este cuerpo en los cuales nos será imposible dejar de pecar? ¿Es necesario esforzarse tanto?

Bueno, hermanos, puedo reconocer que hay cierta «lógica»; por cierto, muy carnal, pero hay cierta lógica en que «nuestra salvación en Cristo (solo por gracia) garantiza que seremos glorificados en los cielos; garantiza que llegaremos a la meta», y por lo tanto «no es necesario estar apurados o super esforzados por crecer espiritualmente».
Sin embargo, fuera de esa «lógica carnal», me temo que tomar la vida cristiana de manera pasiva y vivir sin esforzarse por conocer Cristo e imitar su ejemplo, es una clara demostración de inmadurez, falta de amor a Cristo, y falta de entendimiento de la grandeza de la salvación (entre muchas otras cosas).
Hermanos, ser flojos en la vida cristiana, es una demostración de que no se está pensando ni actuando en conformidad a la gratitud que todo creyente debe tener por lo que Cristo hizo en nuestro lugar.

Ahora bien, tampoco estoy diciendo los creyentes debemos esforzarnos por “correr detrás de nuestras salvación como para obtenerla”; sabemos nuestra salvación nos ha sido dada solo por gracia. Así que no estoy hablando de «correr tras la salvación para alcanzarla» sino que, más bien, estoy hablando de correr y esforzarnos según el impulso de la nueva vida que Dios nos ha dado en Cristo; estoy hablando de correr con pasión, con gratitud, con amor, mirando a nuestro Señor y salvador Jesucristo. Por lo tanto, sí es necesario esforzarse, sí es necesario trabajar con esfuerzo por imitar a Cristo, porque esa manera se vive la vida que Dios nos ha dado solo por gracia.

#2 REFLEXIÓN
¿Cuántas metas tienes en tu vida? O ¿Cuántas cosas estás haciendo que te están distrayendo de mirar a Cristo? ¿Es tu meta crecer en Cristo, y seguir creciendo hasta encontrarte con tu Señor en lo cielos?

Hermanos, hago estas preguntas porque no me deja de llamar la atención la frase de Pablo, que dice: “yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago”… “una cosa hago”.
Y esta semana escuchaba a un predicador que hablando de este pasaje decía que «los creyentes no corremos estirándonos completamente hacia la meta que es Cristo Jesús porque tenemos demasiadas distracciones»
¡Y es verdad! Tememos demasiadas cosas por hacer, demasiadas tareas, demasiadas distracciones, demasiadas metas, demasiadas cosas que queremos realizar en nuestra vida: Queremos alcanzar un poco más de prestigio laboral, queremos alcanzar cierto grado académico, queremos vivir ciertas experiencias, queremos cerrar ciertos negocios, queremos viajar, queremos terminar otra serie de Netflix, queremos comprar esto, hacer aquello, etc. Y para agravar más el asunto, a todo esto se le suma el hecho de que este mundo está perfectamente diseñado para entretener nuestra carne y distraer nuestro corazones con muchas ofertas temporales. ¡Y vaya que nuestra carne y nuestro corazón son fáciles de entretener, ¿no?!

Sin embargo, Pablo, como uno de los creyentes que tenía sus ojos puestos en Cristo, dijo: “pero yo, una cosa hago: olvidándome lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta”. Esta era la determinación de Pablo, de esta forma pensaba y actuaba en su día a día: “una cosa hago, prosigo a la meta… al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”… ¿Y nosotros?

Los creyentes tenemos una sola meta, no múltiples. Y nuestra meta es ser como Jesucristo. Esforcémonos, entonces, en ello; corramos hacia adelante, mirando a Cristo, despojados de las distracciones de este mundo.
AVANZANDO UNIDOS HACIA LA META, MIRANDO A CRISTO


Pablo dice en el verso 16, “sigamos una misma norma, sintamos una misma cosa”; y con estas palabras apóstol está animando a los hermanos de Filipos a “estar alineados”; así como muchos pudimos ver hace algunos días en la parada militar a todos los soldados en una sola fila marchando hacia adelante… bueno, igualmente todos los creyentes debemos estar formados marchando en la misma dirección hacia la misma meta, con un mismo propósito, pensamiento y forma de actuar; los que hemos alcanzado la suficiente madurez espiritual como para hacer notorio que tanto nuestros pensamientos y acciones están centrados en Jesucristo, entonces, marchemos juntos, gozándose en el Señor, y anhelando nuestro encuentro con Cristo.


El pensar y el actuar del creyente que tiene su vista en Cristo está está profundamente influenciado por la determinación de seguir adelante, hacia la meta, para alcanzar el propósito de Dios y Su llamado. Y mientras avanza, ese creyente maduro que mira a Cristo está seguro que Dios le ha rescatado para sí, y le ha llamado para vivir en conformidad con el andar de Jesucristo, y le ha sacado de este mundo para ser hecho ciudadano de los cielos, en donde un día será reunido a su Salvador, y será transformado el cuerpo de su humillación para ser semejante al cuerpo de la gloria de Cristo.
Hermanos, ¿De qué manera estamos viviendo nuestros días antes del regreso de Cristo? ¿Estás corriendo como Pablo? ¿Estás alejando tu vista teniendo tu mente llena de lo terrenal? ¿Cuál es tu meta? ¿Te has dejado distraer con tantas cosas que tu determinación por mirar a Cristo se ha diluido? ¿Estás pensando y actuando como aquellos que creyentes maduros que miran a Cristo y anhelan su regreso?
