

INTRODUCCIÓN

NUEVO SIGNIFICADO PARA LA PALABRA EKKLESIA

IGLESIA UNIVERSAL (CUERPO DE CRISTO) & IGLESIA LOCAL

La iglesia universal (cuerpo de Cristo) es la reunión universal e invisible de todos los creyentes que fueron salvados entre el pentecostés y el arrebatamiento, los cuales fueron y son incorporados al cuerpo de Cristo por obra del Espíritu Santo, sean judíos o gentiles (Ef. 2:14-16), y son actualmente parte del cuerpo de Cristo, ya sea que estén en el cielo (en este momento) o en la tierra.


EJEMPLO DE LA UNIÓN DEL CREYENTE AL CUERPO DE CRISTO Y A LA IGLESIA LOCAL



QUÉ ES LA IGLESIA LOCAL

LAS BASES PARA NUESTRA ORGANIZACIÓN

ORDEN ADECUADO: Dios no dejó a las iglesias locales a libre disposición para que hicieran lo que quisieran, cuando quisieran, y sin considerar a las Escrituras y un orden decente de hacer las cosas y organizarse. Claro que NO. Las iglesias locales están sujetas a Dios; y nuestro Dios no es un Dios de confusión (1 Cor. 14:33), y por lo tanto las iglesias no deben serlo tampoco; y precisamente por esta razón, tenemos las cartas de los apóstoles a las iglesias y en especial las cartas de Jesucristo a las iglesias en Apocalipsis 2 y 3; las cuales contienen las instrucciones necesarias para ordenar el andar de las congregaciones; fortaleciendo lo bueno, corrigiendo lo malo, y organizándose adecuadamente en conformidad al orden y los principios que se establece el Señor en el nuevo testamento.
UN SEÑOR / UNA CABEZA: Los creyentes tenemos solo una autoridad, que es el Señor Jesucristo. Y, por ende, nosotros, como iglesia local y como parte de una de las expresiones visibles del cuerpo de Cristo en Antofagasta, decimos clara y fuertemente que: obedecemos y seguimos a un mismo Salvador y Dios, quien es nuestro Señor Jesucristo. Tal como leemos en Efesios 2 del 21 al 23, Jesucristo está sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, y todas las cosas están bajo sus pies y Él mismo es la cabeza de la iglesia la cual es su cuerpo.
UNA FE / UNA ESCRITURA: Tener un mismo Señor y un sometimiento a Su divina autoridad nos lleva inevitablemente a reconocer también Su divina autoridad revelada en las Escrituras, la cual es Su Palabra autoritativa, infalible e inerrante. Y, de hecho, de eso también estaba hablando Pablo en Efesios 4:5 al decir que la iglesia debe guardar la unidad sabiendo que tenemos: “una fe”. Todos los creyentes creemos y descansamos en las mismas verdades que encontramos en la autoritativa, suficiente, e infalible palabra de Dios.
NUESTRA ORGANIZACIÓN
Una vez que hemos establecido este fundamento que es: (1) el reconocimiento de la verdad de Jesucristo como Salvador y Señor, (2) y el sometimiento de nuestras vidas a la Palabra de Dios y su autoridad absoluta en fe, conducta, y orden. Entonces, recién comenzamos a organizar nuestra congregación según el orden que Dios establece en las Escritura. Y hablando de este orden para las iglesias locales, lo primero que vemos es que las iglesias tienen un gobierno congregacional con autoridad, responsabilidad y autonomía (Hch. 15).

Esto quiere decir que Jesucristo le otorgó a cada congregación local autoridad, responsabilidad y autonomía para que, en base a las Escrituras, organicen sus propios asuntos teniendo en consideración la enseñanza bíblica de sus pastores y la decisión de la congregación (Hechos 15).
AUTORIDAD, RESPONSABILIDAD Y ANTONOMÍA EN:

Las iglesias son las que eligen y reconocen a sus ancianos y diáconos, según la guía del Espíritu Santo y la Palabra de Dios (Hch. 6:5-6; 20:17; 1 Ti. 3:1-13).

Las iglesias locales son las que definen sus reuniones regulares, centradas en la obediencia a las Escrituras y la comunión con los santos (Hch. 2:42-47).
En esta congregación local, la Iglesia Berea, creemos y enseñamos que las dos veces que nos reunimos como iglesia a la semana son instancias para: (1) El servicio uno a otros en amor (Jn. 13:34), (2) la oración (Hch. 4:24), (3) la lectura de la Biblia (1Ti. 4:13), (4) el canto congregacional (Col. 3:16), (5) la enseñanza de la Palabra y su aplicación práctica a nuestras vidas (2 Ti. 4:1-5), (6) La celebración de la Cena del Señor (1 Cor. 11:23-26), (7) la obediencia del bautismo (Mt. 28:16-20), (8) y la recolección ofrendas para el sostenimiento del ministerio (Ro 15:26).


Las iglesias han recibido autoridad y responsabilidad de parte de Jesús para velar por el cuidado práctico y espiritual de sus miembros, según los mandatos y principios bíblicos para el discipulado cristiano en amor. Y, en cuanto a ello, en esta congregación creemos y enseñamos que los pastores y maestros, además de su labor pastoral de cuidado por la grey de Dios; además, los pastores y maestros capacitan bíblicamente a la congregación para que, en conjunto, toda la congregación trabaje en la edificación de todos los santos para llegar a la estatura de la plenitud de Cristo, tal como leemos en Efesios capítulo 4 de los versos 11 al 16. Y para el sano crecimiento de los creyentes, en esta congregación también seguimos los principios bíblicos para el compromiso formal de creyentes por medio del “pacto de membresía”, y también participamos en la santificación de la iglesia por medio del “proceso la disciplina de la iglesia”; siendo ambas, parte de las responsabilidades de la congregación.

Las iglesias han recibido autoridad y responsabilidad de parte de Jesús para cumplir la misión de hacer discípulos a todas las naciones, en obediencia a Dios y a la imagen de Jesucristo (Mt. 28:18-20). Y en esta congregación creemos y enseñamos que nuestra participación en el plan redentor de Dios es el avanzar el evangelio en nuestra ciudad y sus alrededores a través de proclamación del evangelio de cada uno de los creyentes, el discipulado a las naciones, y la fiel predicación de la palabra de Dios y la vida de obediencia que adorna el evangelio.
Y de allí, hermanos, que identificamos dentro del mandato de Jesús en Mateo capítulo 28:18-20, no solo predicar la Palabra, sino a: Hacer discípulos por todas las naciones, bautizándoles en identificación con Jesús, y enseñándoles que guarden las enseñanzas de Jesús, según el poder y la asistencia de Jesús en nuestras vidas, hasta el fin del mundo.


Las iglesias han recibido autoridad y responsabilidad para definir su koinonía con otras iglesias, participando con ellas en el avance del evangelio, y participando en sus necesidades prácticas (Hch. 11:27-29), espirituales (Hch. 18:24-28), y en la forma de dar y recibir con humildad (Fil. 2:1-11). Y en nuestra congregación fomentamos y participamos en las necesidades de las iglesias que son parte de la Unión de Centro Bíblico, con quienes tenemos una misma declaración de fe y propósito, al trabajar por el avance del evangelio y la predicación en Chile y el mundo.


Las iglesias han recibido autoridad y responsabilidad para reconocer y se someterse a las autoridades humanas, entendiendo que éstas han sido puestas por Dios, pero, a su vez, saben que Jesucristo es la autoridad final y que Su palabra tiene autoridad sobre toda autoridad humana (Ro. 13:1-16; 1P. 2:11-17). Y en cuanto a esto, en nuestra congregación creemos y enseñamos la separación de la Iglesia con el Estado, ya que si bien las autoridades son puestas por Dios y nos sometemos a ellas en todo lo que no contradiga las Escrituras, nuestro llamado no es a que la iglesia gobierne este mundo por medio de un acuerdo ecuménico, sino que entendemos que nuestro deber es ser columna y baluarte de la verdad (1 Ti. 3:15), y, por lo tanto, ante una situación de conflicto con la autoridad que comprometa la verdad o la sana práctica, siempre obedeceremos a Dios antes que los hombres.
REFLEXIÓN FINAL
¿Y por qué nos sometemos a Dios antes que a los hombres? Porque tenemos solo una autoridad que es el Señor Jesucristo y, por ende, nosotros como iglesia local, y como parte de una de las expresiones visibles del cuerpo de Cristo en Antofagasta, decimos clara y fuertemente que: ¡Obedecemos y seguimos a un mismo Salvador y Dios, quien es nuestro Señor Jesucristo!

LECTURA FINAL
Fíjese como Pablo resume todo lo que hemos hablado el día de hoy. Partiendo con nuestra unión al cuerpo de Cristo a través del evangelio y la obra del Espíritu Santo. Dios nos reunió en Cristo a un grupo de personas distintas ahora nuestra identidad está en Jesús de modo que ahora somo miembros de la familia de Dios, y que ahora, reunidos en esta congregación, nos edificamos sobre la verdad de las Escrituras y la persona de Jesús, de modo que vamos creciendo, bien coordinados, para ser un templo santo en el Señor para morada de Dios en el Espíritu.





