La escatología: los fundamentos

La escatología es el ramo de la teología que aborda los eventos futuros. La palabra escatología se deriva de dos palabras griegas, escatos (último) y logos (estudio). Por eso, la escatología es el estudio de las cosas últimas o las realidades finales.

El futuro es un tema bien importante en la Biblia. En el Antiguo Testamento, los profetas anticiparon la venida del Mesías, el Rey ungido por Dios. En los evangelios, Jesús el Mesías estaba presente, pero después del rechazo por Israel y su crucifixión y resurrección, Jesús ascendió al cielo. Desde ese momento en adelante, el resto del Nuevo Testamento proclama que Jesucristo vendrá de nuevo.

Jesucristo es la figura central de la escatología.

En toda la materia bíblica sobre el futuro, es posible enredarnos en mucho detalle y perder lo más importante. El tema central de la escatología es la persona y obra de Jesucristo. El libro de Apocalipsis es principalmente «la revelación de Jesucristo» (Apocalipsis 1:1). «El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía» (Apocalipsis 19:10). El gran plan de Dios para todas las épocas es «reunir todas las cosas en Cristo» (Efesios 1:9–10). El estudio de los eventos futuros es conocer más a Jesucristo.

¿Qué valor tiene el estudio de la escatología? Estudiar lo que Dios ha revelado sobre los eventos futuros es de mucho provecho, porque nos motiva a:

  1. Anhelar el reino de Dios en la tierra (Mateo 6:10; Hebreos 12:25–29).
  2. Anhelar nuestra glorificación y salvación final del pecado (Filipenses 3:20–21; 2ª Corintios 5:1–4; Romanos 8:18–25).
  3. Proclamar el evangelio de la gracia de Dios (2ª Pedro 3:9–10).
  4. Vivir en santidad y obediencia (2ª Pedro 3:11–12; Tito 2:11–14; 1ª Juan 3:1–3).
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