El séptimo mandamiento: No cometerás adulterio

Éxodo 20:14 “No cometerás adulterio.”

El pecado es menos como una bala y más como una bomba. Hay víctimas por todas partes, innumerables vidas afectadas por ello. Nuestro texto se encuentra en Éx 20:14. El adulterio daña a todos. Este pecado es tan destructivo. El adulterio daña al individuo, el matrimonio, la familia, la iglesia, la sociedad y nuestra relación con Dios.

La Bíblia nos enseña que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, excluyendo a cualquier otro/a. El séptimo mandamiento es la protección de la pureza física en el matrimonio. Este mandamiento prohíbe y condena también la impureza del corazón (Mateo 5). Tal como existe el homicidio de corazón (en el sexto mandamiento), también existe el adulterio de corazón.

Ninguno de nosotros puede ponerse ante Dios y afirmar que, en lo que se refiere a este mandamiento, hemos sido perfectos en mente y corazón, aunque hayamos sido inocentes en nuestros actos.

No hay remedio humano para el adulterio. Todo la confianza y el amor se perdieron en la infidelidad. Pero hay un remedio por medio de la cruz de Cristo. Cristo puede perdonar cualquier pecado y reconciliarnos con el Padre y con el cónyuge que hemos ofendido. Cristo llevó nuestro pecado, todo nuestro pecado, en la Cruz. 2ª Cor 5:21 nos dice que Cristo se convirtió en nuestro pecado y a cambio nosotros podemos ser hechos justicia en Él.

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