Taller – El Estudio de la Biblia

SESIÓN II: PREGUNTAS Y RESPUESTAS A LA HORA DE ESTUDIAR LA BIBLIA

Como recordarán, en la sesión de la semana pasada estuvimos conversamos sobre alguno hábitos y métodos de estudio bíblico. En esta ocasión, hablaremos sobre algunas dudas que puedan surgir antes, durante, o después de haber estudiado la Biblia.

En total tenemos preparado 15 preguntas que hemos recolectado de una encuesta que hicimos algunos meses atrás a varios de ustedes. Estas preguntas están divididas por siete grandes temas que hemos concentrado en tres grupo. Los grupos, sus temas y quienes responderán sus preguntas, son los siguientes:

Ps. David Flinck: Lectura Bíblica, Discipulado y Educación Familiar.

Ps. Mark Perry: Estudio Bíblico e Interpretación.

Ps. Andrés Maluenda: Aplicación Personal y Versiones Bíblicas.


PREGUNTAS SOBRE LA LECTURA BÍBLICA, DISCIPULADO Y EDUCACIÓN FAMILIAR
(PS. DAVID F.)

1. ¿Cuál es la diferencia entre “leer la biblia” y “estudiar la biblia”? ¿Hay diferencias? ¿Es una más importante que la otra? ¿Debo como creyente no conformarme solo con “leer” la biblia, sino que también debo “estudiarla”? Si no estoy realizando ningún estudio de la biblia, ¿estoy mal?

Hay un proverbio oriental que dice: “Donde esté la palmera, hay agua“. También se podría decir que dondequiera que los piadosos florecen (o crecen), seguramente también encontraremos la Palabra de Dios. (Salmo 1). ¿Cuál es la diferencia entre “leer la biblia” y “estudiar la biblia”? No puede estudiar sin leer. Están conectados. Uno puede leer la Biblia de una manera que está aprendiendo más y tomándola en serio. ¿Por qué debería un cristiano leer y estudiar la Biblia? Piénsalo de esta manera…

a. Un cristiano debe someterse a cada palabra de la Biblia, que requiere…

b. que estudie cada palabra de la Biblia, (2ª Tim. 2:15) porque

c. cada palabra de la Biblia es verdadera (Salmo 119:160; Juan 17:17), porque

d. cada palabra de la Biblia es de Dios (2ª Tim. 3:16), porque

e. Dios es la verdad (Juan 14:6.; Heb. 6:18; Tito 1:2)

Realmente, al final de este asunto, un cristiano debe preguntarse: “¿Por qué no estudiaría la Palabra de Dios?” Si un cristiano no quiere estudiar la Biblia, entonces, sí, hay algo espiritualmente mal en mis afectos o afanes.

2. ¿Cuál es el mejor método para leer la biblia, en el orden ya establecido o leerla cronológicamente? ¿Es bueno comenzar leyendo la biblia solo por temas? ¿cuál es el plan de lectura bíblica recomendado? ¿Deberían comenzar con el Antiguo Testamento o con el Nuevo Testamento?

No hay método perfecto para leer la Biblia. Gracias a Dios, tenemos mucha flexibilidad en esta respuesta. Creo que lo más importante es buscar un mentor que te ayude a decidir cuál es la mejor manera para ti en este momento. Sus pastores, los líderes o miembros de la iglesia estarían felices de ayudarlo. Leer la Biblia cronológicamente o por temas tiene ventajas. Si no tiene un plan para leer la Biblia, la mejor manera de comenzar es leyendo los libros que predican sus pastores… por ejemplo: los Salmos (los estudios de los miércoles), Josué (Ps. David) y Efesios (Ps. Andrés – en julio). Otra ayuda práctica sería participar en el compromiso semanal de lectura de la Biblia del Nuevo Testamento que nuestra iglesia tiene este año.

3. Tengo poco tiempo o estoy con mucho trabajo, ¿está mal que solo escuche “audio libros cristianos” o que reemplace mi lectura con “audio biblia”?

La madurez cristiana exige una vida disciplinada. Un cristiano maduro evaluará su vida para establecer prioridades claras y bíblicas y luego dirigirá su vida en torno a esas prioridades. A menudo, la frase “tengo poco tiempo” o “estoy con mucho trabajo” puede revelar una falta de disciplina que está dedicando demasiado tiempo a cosas que no deberían ser una prioridad para un cristiano.

Escuchar la Biblia por audio es una forma muy práctica de redimir el tiempo. Aproveche la tecnología actual para llenarse de la palabra de Dios … mientras lava los platos, mientras conduce, mientras hace ejercicio o mientras come.

4. ¿Cómo le enseño la Biblia a mis hijos pequeños? ¿Está bien contarle “historias bíblicas” o ponerles películas de historias bíblicas? ¿Es mejor leerle solo la Biblia sin dibujos?

La respuesta a estas preguntas realmente depende de la edad del niño, por lo que me resulta difícil dar una sola respuesta. Deut 6 habla del principio de enseñar a un niño en todas las situaciones del día. “Estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

Para los niños pequeños, leerles historias bíblicas es una excelente manera de usar su imaginación y enseñarles la Palabra de Dios. Cuando los niños tienen la edad suficiente para leer, siempre recomiendo que tengan una copia de la Biblia completa para que aprendan a usarla. Por ejemplo, cuáles son los libros de la Biblia, cómo encontrar un capítulo y un versículo.

5. ¿Qué debo partir enseñándole a mis hijos? ¿Dios, el pecado, Jesucristo, Israel, la salvación, el amor, etc? ¿dónde parto?

¿Qué es lo que más necesitan los niños? Sí, necesitan amigos, ánimo, apoyo académico y una buena nutrición. Lo más importante es mostrar amor, pero incluso nuestro mejor amor es “una sombra” (o nada) comparado con el amor de Cristo. Necesitamos enseñar a nuestros hijos que Cristo es irresistible, inolvidable y hermoso. Enséñeles acerca de la vida de Cristo.

Para los niños pequeños, siempre es bueno comenzar a enseñarles acerca de los atributos y nombres de Dios. Cuando tengan una visión clara de quién es Dios y cómo actúa, tendrán una base sólida para aprender otras doctrinas.


PREGUNTAS SOBRE EL ESTUDIO BÍBLICO Y LA INTERPRETACIÓN
(PS. MARK P.)

1. ¿Cuál es el objetivo principal de estudiar la Biblia?

Dios se reveló a sí mismo a través de la inspiración de las Escrituras, por eso, podemos decir que, en la Biblia, “Dios ha hablado”. Esa obra de revelación no sigue hoy en día, por eso, estudiar la Biblia no es recibir nueva revelación de Dios, sino entender lo que Dios ya ha revelado, por eso, no debemos decir de nuestro estudio personal que “Dios me está hablando”.

Ya que la Biblia es la autorrevelación de Dios, nuestro objetivo principal para estudiar la Biblia es conocer a Dios y poder hacer su voluntad, y para lograr este objetivo, hay que entender la Biblia. La meta de estudiar la Biblia entonces es determinar el sentido y la aplicación del texto.

El sentido es lo que el autor humano quería comunicar cuando lo escribió (y creemos que, a través de la inspiración del Espíritu Santo, es lo mismo que quería comunicar Dios mismo), así que tiene que ver con el contexto del escritor. El sentido nunca cambia, no importa el idioma, la cultura o la ubicación. Hay solamente un sentido por cada texto, y si no fuese así, todo texto podría significar cualquier cosa, y por eso, se haría tontería. El sentido responde la pregunta, ¿qué ha dicho Dios? Para saber el sentido del texto, hay que leer las palabras y entenderlas.

La aplicación es cómo el lector pone en práctica el sentido del texto en su vida hoy en día, y hay muchas aplicaciones. Es posible que haya varias aplicaciones depende de la cultura o contexto, porque la aplicación tiene que ver con el contexto del lector. La aplicación responde la pregunta, ¿cómo debo responder frente a lo que ha dicho Dios? Para determinar la aplicación del texto para mí, hoy en día, hay que saber el sentido primero.

El sentidoLa aplicación
Hay solo un sentidoHay muchas aplicaciones
Nunca cambiaPuede cambiar en la cultura o época
El contexto del escritorEl contexto del lector
Lo que el autor quería comunicarCómo afecta mi vida
¿Qué ha dicho Dios?¿Cómo debo responder?
Leer y entenderReflexionar y aplicar

2. ¿Qué preguntas me puedo hacer al estudiar la biblia y entender mejor lo que dice cada capítulo?

Las preguntas más importantes son las mismas que utilizamos para entender toda forma de comunicación verbal. ¿Quién está hablando? ¿A quién habla? ¿Cuál es el trasfondo de lo que dice? También les animo a ver la lista de preguntas que hizo el Pastor David.

3. ¿Es importante tener en cuenta la diferencia entre Israel (o los pactos) a la hora de estudiar la Biblia?

La distinción fundamental entre la nación de Israel y la iglesia de Jesucristo es de suma importancia para interpretar la Biblia en una manera congruente, porque tiene que ver con la pregunta, “¿A quién está hablando?” Como las leyes de otro país que no son vigentes en nuestro país, o como no tenemos que hacerle caso a un jefe de otra empresa, no podemos pensar que las leyes, promesas y profecías dadas a la nación de Israel (los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob) son para nosotros, miembros gentiles del cuerpo de Cristo. Tampoco podemos suponer que los israelitas supieran información revelada siglos después, a lo que el Nuevo Testamento se refiere como “misterios” (cp. Efesios 3:1–13). Esto no significa que no podamos aprender sobre el carácter de Dios de lo que dijo a los israelitas, ver los atributos de Dios en su trato con la nación de Israel y apreciar el desarrollo de la revelación progresiva de Dios, pero el contexto de las Escrituras se debe tener en cuenta en todo momento de estudiar la Biblia.

4. ¿Qué herramientas me ayudan a determinar el contexto de un pasaje?

La herramienta más valiosa para estudiar y entender la Biblia es una buena comprensión de lectura en español. Disfrutamos de varias traducciones fieles de la Biblia en español, pero no nos valen nada si no podemos leer y entender el español. Es posible aprender a leer hebreo y griego, pero hay que aprender la gramática y sintaxis española antes de aprender la gramática y sintaxis de otro idioma. En mi opinión, la lectura regular de la Biblia rendirá más beneficios que una inversión de varios años de estudios en hebreo o griego.

Otros libros, en especial obras generales del contexto y trasfondo del mundo de la Biblia, pueden ser de ayuda cuando alguien está estudiando un libro o pasaje difícil, pero la gran mayoría de las dificultades interpretativas se pueden resolver del texto mismo, junto con el contexto. Debemos tener cuidado de no leer más libros sobre la Biblia que la Biblia misma. Al fin y al cabo, queremos invertir nuestro tiempo en el estudio de las palabras inspiradas de Dios. La Biblia misma debe ser la fuente principal de nuestra dieta espiritual, porque las palabras de Dios son espíritu y son vida (Juan 6:63).

5. ¿Quién tiene la razón cuando me encuentro con una variedad de opiniones distintas respecto a la interpretación de un pasaje bíblico?

Como protestantes, creemos que la Biblia enseña el sacerdocio de todo creyente, o sea, que no necesitamos de la iglesia católica o el magisterio para interpretar la Biblia por nosotros. Cada cristiano puede (y debe) leer la Biblia por sí mismo, llegar al sentido del texto y hacer aplicaciones a su propia vida.

No obstante, el sacerdocio de todo creyente no significa que todo creyente siempre tiene la razón. Tampoco significa que hay varios sentidos del mismo pasaje, porque siempre hay un solo sentido del pasaje (lo que quiso decir el autor original), aunque hay varias aplicaciones. Así que, debemos esforzarnos para estudiar el texto y el contexto de la Biblia para interpretarla correcta y humildemente, sabiendo que no somos omniscientes ni perfectos. Cuando discrepamos de hermanos, queremos responder con gracia, pero es posible que nuestras diferencias limiten nuestra comunión (por ejemplo, nuestro entendimiento de la cena del Señor, bautismo, etc.).

Cuando evaluamos distintas posturas, debemos tener en cuenta cuatro factores:

  • Un texto no debe contradecir el sentido de su contexto.
  • Un texto no puede contradecir lo que la Biblia enseña claramente en otros textos, porque creemos que la Biblia es la Palabra del Dios verdadero que no puede mentir.
  • Un texto no claro se debe interpretar a la luz de los textos más claros.
  • Una postura apoyada por varios textos es superior a la que sale de un solo texto.

En fin, debemos obedecer el mandato de Santiago que dice, “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” para “recibir con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:19, 21).


PREGUNTAS SOBRE LA APLICACIÓN PERSONAL Y LAS VERSIONES BÍBLICAS
(PS. ANDRES M.)

1. ¿Por qué es importante reflexionar en las aplicaciones personales del estudio que he realizado?

Es importante reflexionar en las aplicaciones personales de estudio porque recordemos que ese es uno de los objetivos de estudiar la palabra de Dios. Como se mencionó en la pregunta “¿Cuál es el objetivo de estudiar la Biblia?”, nuestro desafió al abrir las Escrituras es “conocer a Dios y poder hacer Su voluntad”, y, para ello, primero debemos conocer bien “el sentido de lo que el autor humano comunicó en su escrito y, luego, reflexionar en cómo vamos a poner en práctica ese sentido en nuestras vidas, hoy (“la aplicación”). Si eso no se hace, entonces no estamos estudiando cómo Dios quiere que lo hagamos, al contrario, nos estamos engañando. Dicho de otro modo, si al abrir la Palabra de Dios (La Biblia) logramos identificar el sentido de lo que Dios está diciendo por medio del autor humano, y lo entendemos, y lo memorizamos, y lo comunicamos a otros, pero no lo aplicamos esas verdades a nuestras vidas según nuestro contexto y oportunidades, estamos siendo “oidores olvidadizos” y no “hacedores de la Palabra de Dios”. Mira lo que escribió Santiago respecto a esto en el capítulo 1 de su carta, dice: “22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” (vv. 22-25)

2. ¿Cómo puedo aprender a encontrar aplicaciones personales de los pasajes que estoy leyendo?

Hay dos formas bien prácticas para aprender a encontrar aplicaciones personales: “haciéndonos preguntas” y “conversando con los hermanos”.

Haciéndonos preguntas. Como hemos aprendido, las preguntas son de mucha ayuda a la hora de reflexionar las Escrituras. De hecho, son las preguntas las que, en el estudio bíblico, muchas veces nos ayudan a describir la riqueza que no podemos ver a simple vista, ya que, una buen pregunta nos ayuda a trazar el camino del estudio bíblico a través desde el sentido hasta la aplicación. Algunas buenas preguntas para reflexionar son:

  • ¿Cómo quería el autor bíblico que sus oyentes aplicaran el pasaje? ¿Cómo querría el autor bíblico que nosotros hoy en día lo aplicáramos a nuestras vidas?
  • ¿Qué dice Dios en este pasaje? ¿De qué manera esto afecta a mi vida? ¿Cómo debo responder frente a lo que Dios ha dicho?
  • ¿De qué manera el sentido de este pasaje resalta mi unión con Cristo?
  • Después de haber entendido el sentido de lo que estoy leyendo, ¿hay alguna razón por la que pueda alabar a Jesús? ¿Algún atributo de Él por el cual pueda agradecer o bendecir?
  • ¿Qué dice este pasaje acerca del pecado? ¿Cómo mira Dios el pecado? ¿Hay pecado en mi vida por lo cual necesito confesar y arrepentirme?
  • ¿Qué verdades dice el pasaje acerca de Dios? ¿Qué dice acerca de la iglesia, o sobre las promesas a la iglesia? ¿Cómo y cuándo puedo animar a otros a mirar a Cristo con las verdades de este pasaje?
  • ¿Cómo profundiza este pasaje mi anhelo por el regreso de Cristo? ¿Qué cosas puedo hacer esta semana para pensar más, y prepararme mejor para el regreso de Cristo?
  • ¿Qué he aprendido de este pasaje que me ayude a enfocarme en Dios y buscar Su gloria?

Conversando con hermanos de la iglesia. Aplicar las verdades de Dios de manera práctica en nuestras vidas respondiendo con obediencia ante lo que Él ha dicho en Su palabra, es una tarea personal, pero no privada. En Efesios 4:11-16, Pablo enseñó que Dios quiere que la iglesia madure en unidad y conocimiento, y crezca hacia la imagen de Cristo, como una cuerpo unido, bien concertado, y bajo los principios de la ayuda mutua, la actividad propia de cada miembro y la edificación en amor. Por esta razón, ningún creyente que dice amar a Dios debe marginarse de la iglesia ni independizarse de hermanos ni privatizar su propio crecimiento ni desinteresarse de la vida de la iglesia. Porque ¿cómo podría amar a Dios si el tal no ama a la Iglesia que Dios ama? ¿Cómo podría cumplir su deber de crecer a la imagen de Cristo y ayudar a crecer a sus hermanos, si el tal no comparte con ellos? Por esto, es necesario que, en nuestro deseo de aprender el “cómo aplicar la Biblia a nuestras vidas”, compartamos con los hermanos de la iglesia y conversemos con ellos sobre cómo aplicar en nuestras vidas lo que estamos aprendiendo de Dios. Y una muy buena instancia para esto, son nuestras reuniones de los miércoles y domingos, por ZOOM.   

3. Si aún no he aplicado a mi vida las enseñanzas que aprendí ayer, ¿debo seguir estudiando para encontrar nuevas aplicaciones para hoy? ¿Debo poner en práctica las anteriores antes de comenzar un nuevo estudio?

En mis años de experiencia cristiana he notado que la respuesta a lo que Dios dice en Su palabra no es tan rígida como la idea: “aprendo hoy, aplico hoy, y sigo adelante con el siguiente día”. Mas bien, me atrevo a decir que la norma de la aplicación de las Escrituras es mucho más “dinámica”. Es decir, a veces el sentido del pasaje es tan claro y la aplicación tan obvia que requiere cambios inmediatos en mi vida; por ejemplo, lo que vemos en Efesio 4:25, que dice: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros”. Aquí es sentido es claro, por lo que, si estoy engañado o defraudado a alguien con mis palabras (sea en el trabajo, en la casa, en la iglesia o cualquier otro lugar) de inmediato debo dejar de hacer (cp. Pro. 6:17), y, a su vez, comenzar a hablar con verdad a mi prójimo. Por otro lado, hay veces que las oportunidades para aplicar las enseñanzas de Dios no vienen de inmediato, sino días después; por ejemplo, lo que vemos en 1 Juan 3:17-18, que dice: “17Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” Aquí la aplicación también es clara, pero es posible que pase unos días, o tal vez una semana, antes de saber que un hermano en Cristo está pasando por una necesidad específica y que tengo la oportunidad de ayudarle con los bienes que el Señor me ha provisto. Y, por último, hay verdades que Dios nos enseña (y recuerda) para que una y otra vez las estemos aplicando; por ejemplo, lo que leemos en Filipenses 4:6, que dice: 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Sabemos que, al vivir en este mundo, todos los días estaremos expuestos a afanarnos por la vida, la comida, el cuerpo, el vestido, el dinero, el trabajo, la salud, y muchas otras cosas que nos pueden llevar a una ansiosa inquietud. Por lo que, nuestra respuesta a la Palabra de Dios es que cada día debemos recordarnos la verdad de que Dios tiene cuidado de nosotros (cp. Lc. 12.22-31), y abrazar con fe esa verdad, dejando todas nuestra peticiones en Sus manos a través de la oración.         

Entonces, teniendo en cuenta estas cosas, la respuesta es la siguiente: Si después de haber estudiado el pasaje, haber entendido la intención del autor, y haber reflexionado en una aplicación práctica que puede hacer en ese mismo instante o día, hazlo y no te demores. Si la aplicación es algo que puedes hacer más adelante, entonces presta atención a las oportunidades que se puedan presentar luego, y aplica lo aprendido. Y, por último, si lo que Dios ha dicho es algo que debes hacer una y otra vez, entonces haz el hábito de ser obediente cada día que tengas oportunidad. Pero, sea como sea, de ninguna manera descuides la lectura, la oración, y el estudio de las Escrituras.

4. ¿Por qué hay distintas versiones de la Biblia? ¿Dicen todas lo mismo? ¿Son todas ellas la Palabra de Dios? Si no, ¿Cuál o cuáles lo son?

Bien. Consideremos los siguientes aspectos: En primer lugar, la Biblia fue escrita originalmente en tres idiomas: Hebreo, Arameo y Griego. En segundo lugar, una versión bíblica es una traducción de la Biblia en un idioma destino al que fue escrito originalmente. En tercer lugar, debido a las influencias del imperio dominante, y los usos sociales y comerciales que se le daba al idioma oficial del imperio, algunos idiomas tomaron más importancia que otros. En cuarto lugar, uno de los idiomas que por mucho tiempo tuvo un carácter común y dominante fue el griego, el cual comenzó a estar vigente cientos de años antes del nacimiento de Jesús. A este idioma (griego) se tradujo por primera vez el Antiguo Testamento en una versión conocida como “Septuaginta” (versión griega del Antiguo Testamento). En quinto lugar, otro idioma de carácter común y dominante, y sobre todo en el área de la educación, fue el latín. A este idioma se tradujo el Antiguo y Nuevo Testamento en una versión conocida como “La vulgata”. En sexto lugar, la necesidad de leer la Biblia en el idioma propio cada vez se hizo más urgente, por lo que, poco a poco se comenzó a traducir la Biblia en otros idiomas. Entre ellos se encuentran la versión Peshita (idioma Siriaco), Cóptica (egipcia), Armenia, Etiópica, Arábiga, Inglesa (junto con una enorme variedad de revisiones), Alemana, y Española, et al. Sin embargo, al no haber un idioma igual al otro en sus expresiones y palabras, traducir “literalmente” toda y cada una de las palabra de la Biblia en sus idiomas originales era un trabajo imposible, por lo que, a los traductores muchas veces les fue necesario traducir “el sentido” de la oración según la intención original. Y, en séptimo lugar, debido a que todos los idiomas del mundo van cambiando año tras año, fue necesario comenzar a revisar y actualizar las traducciones bíblicas que se tenían con el fin de facilitar la lectura y el entendimiento de la Biblia a la comunidad. Un ejemplo de ello es la versión Reina Valera 1960; es decir, la versión de la Biblia traducida al Español (desde el Hebreo y el Griego) por Casiodoro de Reina en el año 1569, revisada por Cipriano de Valera en el año 1602, y actualizada a un lenguaje menos antiguo por las Sociedades Bíblicas Unidas en el año 1960, que es la revisión final que tenemos en nuestras manos.  

Entonces, respondiendo las preguntas, podemos decir que las distintas versiones de la Biblia se deben a la necesidad de leer la Biblia en distintos idiomas, y las variaciones entre existe dentro de una versión (p. ej. la versión Española) se debe actualización de lenguaje según va cambian a lo largo de los años. De allí que tenemos algunas biblias en español que, para nosotros, usan un lenguaje muy antiguo, y otras que son más fáciles de leer y escuchar porque usan palabras con las cuales estamos más familiarizados. En cuanto a que si “todas dicen lo mismo”, va a depender si la versión bíblica uso como única recurso las Escrituras en sus idiomas originales (hebrero, Arameo, o Griego). De ser así, todas deberían comunicar un mismo sentido e ideas, pero dicho de diferentes maneras y palabras. En cuanto a que, “si todas ellas son palabras de Dios”, la respuesta es que si las versiones bíblicas y sus revisiones, en el idioma que sean, están traduciendo y comunicando el sentido original del autor que fue inspirado por el Espíritu Santo, entonces la respuesta es sí, ellas están comunicando la Palabra de Dios. Y, por último, las “versiones bíblicas” que no hablan la Palabra de Dios son las que usan otra fuente de revelación, cambian el sentido de la oración original, quitan o agregan cosas que Dios no inspiró. Entre ellas, la “Traducción del nuevo mundo”, que es “la versión bíblica” de los testigos de Jehová.        

5. ¿Por qué usamos la versión RV1960 en nuestra iglesia? ¿Siempre vamos a usar esa versión? ¿Es una posibilidad cambiar a otra versión con un lenguaje más actualizado?

En cuanto al por qué usamos la RV1960, puedo decir que, mirando nuestra historia como corporación (IEUCB) e Iglesia Berea Antofagasta, usamos la versión Reina Valera 1960 porque es la versión que tradicionalmente nuestros padres, pastores, misioneros, y hermanos utilizaron antes que nosotros. En cuanto al uso de esta versión, creo que hoy seguimos usando la versión Reina Valera 1960 porque es una buena traducción bíblica, y basta con examinar los documentos que contienen la Biblia en sus idiomas originales, para notar que el mensaje y la intención del autor en sus escritos originales se comunican con fidelidad, a pesar de lo difícil que nos pueda resultar algunas palabras. En cuanto a que, si “siempre vamos a usar esta versión o si es una posibilidad cambiarla”, puedo partir diciendo que cambiar versión bíblica nunca es algo sencillo y tiene mucho factores a considerar, entre ellos, unidad, familiaridad, recursos bíblicos, costos, propósito, motivaciones, plazos, etc. Sin embargo, si nuestra iglesia decide comenzar a explorar la idea y después de una ardua evaluación, se propone cambiar a otra versión (o revisión) de Biblia en español por las razones correctas, entonces sí, es una posibilidad. No obstante, el usar una versión de manera oficial, de ninguna manera debería ser un incentivo para comenzar a fomentar un celo injustificado por una versión o revisión en particular. Es más, mi recomendación es que, al estudiar las Escrituras, se vayan consultando las distintas versiones que se tienen en Español e ir comparando como cada una de ella comunica el mensaje que Dios habló y registró por medio de sus apóstoles y profetas, siendo inspirados por el Espíritu Santo.    


PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR Y CONVERSAR

  1. ¿Cuál de todas las preguntas te llamó más la atención? ¿Por qué?
  2. ¿Te queda claro cuál es el objetivo de estudiar la Biblia? ¿Puedes decirlo con tus palabras?
  3. ¿Cuáles son tus hábitos a la hora de buscar aplicaciones para tu vida, después de haber estudiado un texto?
  4. ¿Tienes alguna pregunta sobre los temas que se han abordado en este taller?
  5. ¿Tienes alguna pregunta que no haya sido abordada en los temas de este taller?
  6. ¿De qué manera que ha sido de provecho este taller de “cómo estudiar la Biblia”?

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