Orando los salmos: Salmo 98

Dios, eres el Salvador, el Rey y el Juez de la tierra.  

El salmo 98 pertenece al género de los salmos reales (ver introducción a los salmos). Recordemos que los salmos reales pueden ser canciones que hablan del “reinado teocrático”; es decir, canciones donde el rey ungido por Dios (el mesías) es la figura central, o bien pueden ser canciones que hablan del “reinado divino”; es decir, alabanzas que reconocen a Dios como Rey sobre todo (cp. v.9).

El salmo 98 es un salmo del reinado divino que reafirma el soberano reinado de Dios sobre toda Su creación. En este salmo el autor identifica a Dios como Salvador, Rey y Juez, y junto a ello, hace tres invitaciones: En primer lugar, invita a Israel a cantar a Jehová porque Él ha dado salvación a Su pueblo (vv. 1-3). En segundo lugar, invita a los habitantes de la tierra a cantar a Jehová porque Él es el único Rey (vv.4-6). Y, en tercer lugar, invita a la creación a cantar al Rey Jehová porque Él ha venido a juzgar la tierra con justicia (vv.7-9). En una frase sencilla, el tema de este salmo se puede resumir en la siguiente oración: Dios, eres el Salvador, el Rey y el Juez de la tierra.  

EXPLICACIÓN DEL SALMO 98

1Cantad a Jehová cántico nuevo,
Porque ha hecho maravillas;
Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
2 Jehová ha hecho notoria su salvación;
A vista de las naciones ha descubierto su justicia.
3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

El salmo 98 comienza con el salmista haciendo una clara invitación a Israel a alabar a Jehová por las maravillosas intervenciones salvadoras hacia Su pueblo, las cuales Él mismo se ha encargado de que hayan sido evidentes tanto a las naciones (v.2) como a todos los términos de la tierra (v.3). Ahora, si bien el salmista no identifica con precisión a cuáles hechos maravillosos de salvación se refiere, si queda claro que el autor reconoce que el Señor no faltó a ninguno de los cuidados prometidos a la casa de Israel ya que reconoce que Él es todopoderoso (v.1c) y siempre ha sido fiel a Su misericordia y verdad (v.3).       

4 Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
5 Cantad salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.
6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.

El salmista continua su cántico invitando a todas las naciones de la tierra a “levantar la voz, y aplaudir, y cantar salmos” con instrumentos de “arpa, trompetas, bocinas”, y todo con lo cual puedan reconocer alegremente que Jehová es el Rey. La idea es esta invitación que toda la tierra ponga de manifiesto que Jehová no solo es rey sobre Israel sino sobre todas las naciones.   

7 Brame el mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;
8 Los ríos batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo
9 Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.

Finalmente, el salmista termina su cántico invitando a la creación en su totalidad a sumarse a las alabanzas a Dios. Y del mismo modo que se hace en las canciones para coro y orquesta, el salmista hace la señal para que en la estrofa final toda la creación (el mar, el mundo y sus habitantes, los ríos, y los montes) se sume a las voces de la casa de Israel y las de las naciones de la tierra para adorar al rey Jehová que ha llegado al mundo para juzgar a los pueblos con justicia (v.9).  

El salmo 98 pone de relieve el deseo del salmista por la intervención del rey Jehová en la tierra; es decir, el día cuando el Señor haga juicio sobre la tierra y los pueblos sean juzgados con rectitud. Tan deseoso está el salmista por ese día, y por ver el actuar del Salvador, el Rey, y el Juez de la tierra, que compuso esta alabanza que permite a Israel, a todas las naciones y a la creación el prepararse, y estar a punto para cuando el Señor venga y haga notoria Su justicia entre las naciones.     

Salmos 98 – Dios, tú eres el Salvador, el Rey, y el Juez de la tierra.


APLICACIONES DEL SALMO 98 A LA IGLESIA

Ahora bien, ¿Cómo podemos aplicar el salmo 98 a nuestras vidas?

1) En primer lugar, este salmo nos recuerda que como iglesia de Jesucristo también adoramos al mismo Dios, el Rey de toda la tierra. Y por el acceso que tenemos a Dios por medio de Cristo (He. 6:17-20), en todo culto podemos alabar el nombre de nuestro Dios quién es soberano sobre su creación y el único que debe ser adorado (Ef. 3.20; Fil. 4:20; 1 Ti. 1:17). Así mismo, alabamos a Dios porque Él nos ha provisto a Su Hijo, Jesucristo, para salvarnos del pecado y la muerte eterna (Ga. 1:3-4; Ap. 1:5-6), y alabamos a Dios porque solo Él es quién puede traer verdadera justicia a la tierra (Ap. 14:7). Por tanto, nosotros también podemos y debemos ora el salmo 98 con esta frase sencilla: “Dios, ¡Tú eres el Salvador, el Rey, y el Juez de la tierra!”.  


Hermanos, ¿Qué canciones bíblicas puedes cantar este día para alabar a Dios por su salvación en Cristo, Su soberanía en la creación, y su justicia perfecta? ¿En qué textos bíblicos puedes meditar este día para alabar a Dios por quién Él es? ¿De qué manera pensar en Dios como Salvador, Rey, y Juez te ha animado este día?  

2) En segundo lugar, este salmo nos recuerda la confianza y gozo que debemos tener en la justicia de Dios y no en los sistemas del mundo. Solo Dios es soberano y Señor de su creación. Solo Dios es perfecto y verdadero. Solo Dios puede traer verdadera justicia en un mundo injusto. Por tanto, con mayor razón debemos confiar en Dios y anhelar su regreso, porque un día Dios juzgará, y ese día será cuando el Rey de reyes, el Hijo de David, Jesucristo, regrese a este mundo para establecer Su reino, vengarse de todos Sus enemigos y juzgar a todos los hombres (véase Ap. 19:1-3; 20:11-12).  

Hermanos, ¿Con qué frecuencia oras por su regreso? ¿Descansas en la justicia venidera de Dios y en sus tiempos perfectos? ¿Confías que Dios hará juicio en Su creación?

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