Orando los Salmos: Salmo 36

Señor, Tú eres Dios y no yo.

Salmo 36 es un salmo de sabiduría. Ya hemos estudiado dos salmos de sabiduría en esta serie. El salmo 1 y el salmo 15.  El salmo de sabiduría es una expresión práctica del temor de Dios en la vida cotidiana, una ilustración de la verdad, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” Temer a Dios es conocerle y responder correctamente, y vivir así es una vida sabia. Los salmos de sabiduría comparan dos caminos … el camino de los impíos y el camino de los justos. El libro de Proverbios también está lleno de esta comparación. Los impíos hacen esto, pero los justos hacen aquello.

Este maravilloso salmo contiene tres partes y se puede resumir con la simple frase: “Señor, Tú eres Dios y no yo.

La primera es una descripción clara de la depravación humana. vv. 1-4

 La iniquidad del impío me dice al corazón: 
No hay temor de Dios delante de sus ojos.
 2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, 
De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
 3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; 
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.
 4 Medita maldad sobre su cama; 
Está en camino no bueno, el mal no aborrece. 

Observe en la primera sección varias características específicas de un hombre malvado (o mejor dicho, humanos depravados).

  • El impío hace del pecado su dios (v. 2).
  • No hay temor de Dios ante sus ojos (v. 1).
  • El impío habla y actúa de manera egoísta (vv. 1 y 3).
  • En lugar de cesar en sus pecados, el pecador ha abandonado incluso la apariencia de hacer el bien (v. 4).
  • El impío planea hacer la maldad de manera creativa (v. 4)

Ahora que hemos visto en la primera sección las características de la depravación humana, la segunda sección (Vv. 5-9) contrasta a los impíos con el carácter y los atributos de Dios. Mientras leo esta sección, escuche los atributos de Dios enfatizados en estos cuatro versículos.

5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
6 Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9 Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

La tercera parte contiene una oración del salmista para ser liberado de la primera parte y hecho partícipe de la segunda, con la firme seguridad de que su deseo se cumplirá. Vv. 10-12

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.
11 No venga pie de soberbia contra mí,
Y mano de impíos no me mueva.
12 Allí cayeron los hacedores de iniquidad;
Fueron derribados, y no podrán levantarse.

La descripción del hombre impío indica que la fuente de su error estaba en su mente (literalmente, en su corazón). Al no tener temor de Dios, se cegó a sí mismo con la adoración de sí mismo; teniendo entonces sólo él mismo como medida de moralidad, era totalmente incapaz de conocer u odiar su propio pecado. Habiendo abandonado el temor de Dios, que era el fundamento de la sabiduría (Prov. 1:7), se había vuelto moralmente incapaz. Tanto en el habla como en la acción (v. 4), estaba totalmente dedicado a la maldad. En la cama por la noche, en lugar de reflexionar sobre la bondad de Dios (Salmo 63:6-7), creó nuevas travesuras para la mañana. En lugar de elegir el buen camino, eligió intencionalmente el camino que no es bueno, aparentemente sin saber que su fin era la destrucción (Salmo 1:6).

Mientras que el Salmo 1 contrasta el camino del impío con el del justo, el Salmo 36 contrasta el camino de los impíos con la misericordia de Dios. La necedad del inicuo surge no sólo del error de su camino, sino del hecho de que la misericordia y la liberación de Dios se extienden tanto a los seres humanos como a los animales; nada los excluía de la bondad de Dios, excepto su propia insensatez y ceguera autoinducida (v. 3).

Este salmo debería recordarnos que Dios es Dios y nosotros no. Es nuestra tendencia a pensar mejor en nosotros mismos y menos en Dios. Una declaración simple que podemos y debemos usar en nuestras oraciones es: “Señor, Tú eres Dios y no yo“.

¿Cómo podemos aplicar el tema principal del Salmo 36 a nuestras vidas?

En primer lugar, todo pecado proviene de una visión incorrecta de Dios y del hombre. En este salmo, la Palabra de Dios nos desafía nuevamente a tomar en serio quién es Dios y cómo obra en nuestras vidas y en el mundo.

Un breve ejemplo que debemos recordar durante esta temporada navideña (y durante todo el año) es que cuando Dios creó el mundo y todo lo que hay en el mundo, ¿qué creó Dios primero? ¿Te acuerdas? Según Gen. 1:3-5, dice “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.” Dios creó la luz primero.

Cuando leemos Salmo 36:9 que dice “Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.” deberíamos recordar otros versículos bíblicos acerca de este concepto de “la luz”.

Juan 1:6-10 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

Si Cristo es tu luz, ¿cómo deberías verte a ti mismo y a nuestro mundo bajo esta luz? ¿Andas como un(a) hijo(a) de luz?

En segundo lugar, este salmo nos recuerda que debemos orar por los que no conocen a Cristo (quien es “la luz del mundo”) para que el Salvador pueda darles misericordia y les haga ver la luz y la verdad que la Biblia nos revela a través del evangelio.

Algunas preguntas para repasar el estudio:

  1. ¿Qué tipo del salmo es el salmo 36?
  2. ¿En qué consiste este tipo de salmo?
  3. ¿Hemos estudiado otros salmos de este tipo en la serie? ¿Cuáles son?
  4. En la primera sección (vv. 1-4) ¿Cuáles son las características del hombre impío?
  5. Busque tres versículos del Nuevo Testamento que también describen la condición depravada del hombre. Esté preparado para compartir con nosotros lo que dice uno de esos versículos sobre la condición del hombre sin Cristo.
  6. Después de leer este Salmo y los otros textos del Nuevo Testamento sobre la condición depravada del hombre, ¿cómo podemos o debemos orar por los inconversos de una manera bíblica?
  7. En la segunda sección (vv. 5-9) ¿Cuáles son los atributos de Dios mencionados?
  8. Después de meditar en la sección que describe los atributos y el carácter de Dios (vv. 5-9), ¿puede dar algunos ejemplos personales de cómo Dios ha obrado en su vida en los últimos meses usando solo las siguientes frases?
“…hasta los cielos llega” v.5a
“…alcanza hasta las nubes. v.5b
“es como los montes de Dios” v. 6a
“abismo grande” v.6b
“al hombre y al animal conservas” v.6b
“¡Cuán preciosa!” v.7a
“bajo la sombra de tus alas.” v.7b
“completamente saciados de la grosura” v.8a
“tú los abrevarás del torrente de tus delicias.” v.8
“el manantial de la vida” v.9a
“En tu luz veremos la luz.” v.9b

9. ¿Cuál es la frase sencilla que resume el tema del salmo?

10. ¿Cuál de las aplicaciones propuestas en el estudio te llamó más la atención y por qué?

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