Orando los Salmos: Salmo 58

Dios, tú eres el Juez justo en la tierra.

El salmo 58 es una oración imprecatoria. Motivada por el celo por la gloria de Dios, una oración imprecatoria pide a Dios por la destrucción de sus enemigos. Una oración pidiendo a Dios que juzgue a los impíos, específicamente a los jueces injustos. El salmista pide al Señor que lo defienda y castigue al impío mientras lleva a cabo la obra de Dios en medio de sus perseguidores. Otros ejemplos de salmos imprecatorios que ya estudiamos son 7, 35 y 55; y estaremos estudiando más salmos imprecatorios en el futuro (59, 69, 79, 109, 137, 139, 140 y 144). Debemos recordar que todos estos salmos imprecatorios, excepto dos, son ofrecidos por David, quien sirve como rey de Israel (bajo una Teocracia) como protector de la nación y comandante de los ejércitos de Israel.

Este salmo específico es una oración contra los jueces injustos. Estos jueces malvados fueron deliberados en su perversión de la justicia, mientras pretenden defenderla. Este salmo expone el verdadero carácter de los malvados. Son completamente corruptos. Debido a que los malvados están más allá de toda esperanza de corrección, este salmo pide a Dios que les quite el poder y ponga fin a todos sus planes. La idea central de este salmo es que Dios es el único juez justo que juzga y juzgará este mundo. En una frase sencilla, se puede resumir en la siguiente oración: “Dios, tú eres el Juez justo en la tierra.”

Al músico principal; sobre “No destruyas”. Mictam de David.

Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia?
¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
2 Antes en el corazón maquináis iniquidades;
Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

Los dos primeros versículos son una reprensión de los líderes corruptos en el tiempo de David. Se les acusa de no hacer la única cosa que se les asignó, que es hablar y juzgar con justicia.

3 Se apartaron los impíos desde la matriz;
Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.
4 Veneno tienen como veneno de serpiente;
Son como el áspid sordo que cierra su oído,
5 Que no oye la voz de los que encantan,
Por más hábil que el encantador sea.

El Salmo 58 contiene algunas imágenes impactantes para los malvados. Una de estas descripciones de los malvados es una serpiente.  La metáfora es un intento para comparar al necio-impío, que no escucha, con el áspid (o una cobra) que no presta ninguna atención al encantador. Los necios guardan silencio cuando deben hablar y son sordos cuando deben oír.

La segunda parte del salmo es una oración imprecatoria pidiendo que Dios derriba a los malvados. Contiene cinco imágenes de lo que David le pide a Dios que haga. Estas imágenes pasan de lo poderoso a lo más débil, de lo asombroso a lo trágico o triste. Escuche la última mitad del salmo para ver si puede averiguar cuáles son las cinco imágenes.

6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas;
Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
7 Sean disipados como aguas que corren;
Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.
8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe;
Como el que nace muerto, no vean el sol.
9 Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos,
Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.

¿Encontraron las cinco imágenes mencionadas por David?

  1. Las muelas quebradas de los leoncillos” (v. 6). Esta es la primera imagen sobre la que escribe David. Un león es poderoso y capaz de matar y causar un gran daño. Recuerde la semana pasada, en el lamento del Salmo 57, donde David se describió a sí mismo como “entre leones… sus dientes son lanzas y saetas” (57: 4). Aquí en el Salmo 58, David le pide a Dios quebrantar los dientes de sus enemigos. Romper los dientes de quienes lo consumirían. Dios finalmente hizo esto cuando hizo que los ejércitos del rey Saúl fueran derrotados por los filisteos en la batalla que precedió al llamado de David a ser rey.
  2. Las aguas que corren” (v. 7a). El agua puede ser destructivo. Grandes cantidades de agua pueden provocar inundaciones. Puede arrasar casas, incluso partes de ciudades. Viviendo aquí en el norte de Chile, sabemos lo que sucedió en Antofagasta en junio de 1991 y aún más recientemente en 2015. David usa esta imagen para pedir que Dios haga que los malvados pasen rápidamente y se desvanezcan en la tierra como agua en tierra seca.
  3. Saetas sin punta” (v. 7b). Las flechas en las manos de un arquero experto pueden herir y matar. Nuevamente, en el salmo anterior, David describió a sus enemigos como hombres con dientes como “lanzas y saetas, y su lengua espada aguda” (57:4). David conocía el poder de las malas palabras. Sin embargo, Dios puede quitarle la “punta” a las palabras duras.
  4. El caracol que se deslíe” (v. 8a) Cuando un caracol se mueve por el suelo, deja un rastro viscoso. David usa esta imagen mental para los malvados para describir su camino autodestructivo. Y una vez más, podemos recordar lo que David escribió en Salmo 57:6, cuando dijo: “Hoyo han cavado [los enemigos] delante de mí; en medio de él han caído ellos mismos.”
  5. La última imagen es un bebé que nace muerto (v.8b). David ora para que las vidas de los malvados estén muertas desde el principio. Esta imagen es similar a su declaración en el v.3, que “se apartaron los impíos desde la matriz”. Su pensamiento es que, si han sido malvados desde el nacimiento, deberían ser cortados al nacer.

10 Se alegrará el justo cuando viere la venganza;
Sus pies lavará en la sangre del impío.
11 Entonces dirá el hombre:
Ciertamente hay galardón para el justo;
Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

En estos últimos dos versículos, vemos una declaración segura de que los impíos serán juzgados por Dios y los justos recompensados. Este es el clímax del salmo. Este es el punto principal. Aunque el juicio puede tomar mucho tiempo en esta tierra, vendrá, y cuando llegue, se verá que el camino de los justos ha sido correcto. Esto es algo que vale la pena recordar, porque tendemos a olvidar que es verdad. Especialmente cuando vemos que el mal “gana” en la actualidad. Pero cuando fijamos nuestros ojos en Dios y creemos en Dios y Su palabra, recordaremos que Él es el Juez supremo. Tendremos una perspectiva de largo alcance y viviremos consecuentemente. Haremos el bien y defenderemos la justicia, sabiendo que el mal será juzgado y el bien será recompensado al final.

¿Cómo podemos aplicar este salmo a nuestras vidas?

Este salmo nos recuerda que Dios es Justo y Él juzgará a los hombres. El nuevo testamento no da instrucciones para orar por la destrucción de los impíos, sino que, leemos que Jesús enseñó a tener misericordia y amar a nuestros enemigos (Mt. 5:44; Rom 12:14, 17-22); El nuevo testamento nos llama a entregar la causa a Dios quien juzga justamente (Rom 12:19; 1ª Pedro 2:21-23).

Debemos recordar que las oraciones imprecatorias del AT tenían un contexto especial, ya que, cuando el salmista pedía a Dios por la destrucción de sus enemigos, estaba hablando de hombres impíos que se oponían al rey de la teocracia y se negaban a estar del lado del ungido de Dios; y no solo se oponían a él, sino que además se oponían a Dios, volviéndose enemigos de Dios.

Los salmos imprecatorios nos enseñan lecciones importantes y tienen los siguientes propósitos:

  1. para demostrar la ira de Dios por el pecado y Su justo juicio hacia los impíos. (ejemplo – 58:11)
  2. para mostrar la autoridad de Dios sobre los impíos (y los justos) (ejemplo – 59:13)
  3. llevar a los malvados a ver al Señor. (ejemplo – 83:16)
  4. hacer que los justos alaben al Señor. (ejemplo – 7:17)

Somos llamados a orar por la salvación que los hombres solo pueden hallar en Jesucristo (1ª Tim 2:1-5) y a descansar en Dios, quien juzgará justamente la impiedad de todos los hombres. Dios ve todo y juzgará a todos en plena justicia. No hay ninguna persona que pueda burlar la justicia perfecta de Dios. Ninguno puede esconderse de Su justicia ni escapar del castigo. Por tanto, si somos afligidos por enemigos de la cruz, encomendemos la causa al Señor (1P. 2:21-23; Lc. 23:34; Hch. 7:60) y recordemos las palabras del apóstol Pablo a los romanos, cuando dijo: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Ro. 12:19). Un día Dios juzgará, y ese día será cuando Jesucristo, el Rey de reyes, regrese a este mundo para establecer Su reino, vengarse de todos Sus enemigos y juzgar a todos los hombres (Ap. 19:1-3; 20:11-12). 

Preguntas de repaso y aplicación

  1. ¿En qué consisten los salmos imprecatorios?
  2. ¿Qué evidencias vemos en el texto de que el salmo 58 sea un salmo imprecatorio?
  3. Niños y juveniles: ¿Cuál es la frase sencilla que resume el tema del salmo en una oración?
  4. ¿Cuáles son las cinco imágenes que usó el salmista para describir lo que quería que Dios hiciera?
  5. ¿Por quién estás orando para que Dios pueda salvar por su misericordia y gracia? ¿Estás tentado a pensar que Dios no puede salvar a ciertas personas?
  6. ¿Cuál es tu perspectiva? ¿Sueles pensar solamente en el presente y en cómo los malvados no están siendo castigados actualmente? ¿Es una lucha confiar en que Dios juzgará con justicia en su tiempo?
  7. ¿Cómo pondrías estas lecciones y aplicaciones del Salmo 58 en peticiones de oración para tu propia vida?
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