Los Reyes de Israel (Salomón)

Al final de los libros de 1 y 2 Samuel, los israelitas se encontraban en el pináculo de las bendiciones de Dios. En términos de las promesas hechas a sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob, en el éxodo y en la entrada a la tierra de Canaán, podían ver hasta qué punto Dios había cumplido su palabra. Ahora eran un pueblo numeroso “como la arena a orillas del mar” (Gén. 22:17; 1 Reyes 4:20). Pasado el tiempo de los jueces, e incluso con las disensiones durante el reinado de David, reinaba la paz y la unidad. David había derrotado las naciones cercanas, creando una nación que iba del río Éufrates al Wadi de Egipto (Deut. 11:24; 2 Sam. 8:1-14; 1 Reyes 8:65). David había centralizado el culto en Jerusalén, trasladando allí el arca, la caja sagrada que representaba el pacto de Jehová con Israel en Sinaí, y estaban ya en marcha los planes para la construcción de un templo. A las promesas de siglos atrás hechas a Abraham y al pacto del Sinaí se había unido la promesa hecha a David que su trono prevalecería para siempre (2 Sam 6-7).

Ahora, en los libros del 1 y 2 Reyes, leemos acerca de la prosperidad material, de maniobras políticas, de lugares erigidos para el culto, de estrategias de poder y de guerras entre distintas naciones, de distintas alianzas, de matrimonios por conveniencia, de sangrientos «golpes de estado«, de filiaciones religiosas mixtas, de injusticias, de violencia y de opresión, de comercio internacional, y de reformas religiosas.

La presencia de Dios es CONSTANTE y manifiesta de principio a fin, siendo igualmente un continuo llamamiento para perseverar fielmente en sus caminos. Reyes es un libro que arroja nueva luz sobre la obediencia a Dios en toda área de la existencia. Podemos comprobar cómo Dios, en su GRACIA, se sirve de personas imperfectas para llevar a cabo sus propósitos.

El relato es sencillo y directo en los once primeros capítulos. Israel y Judá estaban unidos bajo el rey Salomón. No se trata simplemente de informar, sino de operar un cambio y un entendimiento. De manera significativa, la mayor parte de las escrituras están en forma de relatos y narraciones a través de los cuales Dios hace que brille su luz. Los relatos dirigen nuestros pensamientos en determinadas direcciones. Apelan no sólo a nuestra mente, sino también a nuestras emociones y voluntad. En los libros de 1 y 2 Reyes, hay partes que se desarrollan muy rápidamente con una o dos frases. En cambio, otras un tratamiento más extenso. El narrador determina dónde fijar la atención.

Primera de Reyes continúa la historia de la monarquía de Israel que empezó en los libros de Samuel. En el primer capítulo, registra los sucesos finales del reinado de David que permitieron que Salomón, su hijo, llegara a ser el siguiente rey.

Después del pecado del rey David con Betsabé, después del engaño y asesinato (2 Sam 11-12), y después de un tiempo, nació Salomón.

2 Sam 12:24-25 dice, “Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová, y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.”

Después de una disputa sobre qué hijo de David sería el próximo rey en cap 1, David, justo antes de su muerte, nombró a Salomón como el próximo rey de Israel.

1 Reyes 2:1-4Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.”

Durante 40 años, Salomón gobernó en el trono de un Israel unido, donde, “cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.” 1 Reyes 4:25

Al comienzo del reinado de Salomón, Dios lo bendijo con sabiduría y conocimiento (1 Reyes 3:5-14).

5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.

6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.

7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.

8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.

11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio,

12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

El texto dice que Dios también le dio al rey Salomón sabiduría y prudencia (1 Reyes 4:29-34)

29 Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

30 Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

31 Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

32 Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.

33 También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

34 Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.

Dios le dio al rey Salomón riquezas y gloria (1 Reyes 3:13; 4:20-27; 10:14-22).

20 Judá e Israel eran muchos, como la arena que está junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose.

21 Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Éufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.

25 Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.

26 Además de esto, Salomón tenía cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.

27 Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes, y hacían que nada faltase.

En 1º Reyes 6–8, encontramos la historia de la construcción del templo del rey Salomón. El templo siguió los mismos principios del tabernáculo: 1.) demostraba la santidad de Dios, 2.) era la morada de la presencia de Dios y 3.) fue donde Dios puso su nombre como el altar central de Israel. El templo proveyó acceso a Dios santo para el pueblo de Israel, y a la vez, protegió al pueblo de Israel de la santidad de Dios.

Los libros de 1 y 2 Reyes muestran que Dios es fiel a su promesa respecto a Israel. Dentro de ese gran propósito, el autor nos da la forma en que ciertas actividades humanas afectaron el trato del Señor con su pueblo y también cómo logró sus propósitos a pesar de la oposición de sus enemigos y los fracasos de su linaje escogido.

En Salmo 103:1-2, el salmista, David, dijo, “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”

Israel se olvidó. El rey Salomón se olvidó. Nosotros también lo hacemos… a diario, a veces. Cuando Israel entró en la tierra prometida, se olvidaron de que era Dios quien los había llevado allí. La advertencia de Dios para ellos fue clara en Deuteronomio 8:18-20,

Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.”

Leemos que, con el tiempo, el rey Salomón comenzó a cambiar. Él comenzó a olvidar los mandamientos y las promesas de Dios.

1. Primero vemos que anhelaba la alabanza de los hombres (1 Reyes 10:1, 6, 23-24). La fortuna, la fama, los amigos y los proyectos se convirtieron en su deleite diario. En nuestra lectura bíblica de hoy, en el libro de Eclesiastés, capítulo 2, Salomón admitió lo siguiente en v. 11, “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

2. En segundo lugar, vemos que el rey Salomón ya no era sabio en sus alianzas con los incrédulos (3:1) “Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David…” El matrimonio del rey Salomón con la hija del faraón fue una unión de dos naciones, no de dos personas. Fue un matrimonio de conveniencia y no de obediencia a los preceptos de Dios.

3. En tercer lugar, vemos que el rey Salomón tenía una preocupación desenfrenada por las mujeres (11:1-3).

1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;

2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.

3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón.

4. Finalmente, vemos que el rey Salomón tenía una participación impía con la idolatría (11:4-8)

4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

5 Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.

6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.

7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón.

8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

Durante el transcurso de su largo reinado, el rey Salomón violó casi todos los requisitos de Dios para un rey (Deut. 17). Multiplicó caballos para sí mismo. Fue a Egipto a buscar los caballos. Multiplicó sus esposas, así como el oro y la plata. Se casó con mujeres extranjeras y les permitió adorar a sus dioses. Con el tiempo, estas esposas apartaron el corazón de Salomón del Dios verdadero, Jehová. Demasiada indulgencia. Muy poca resistencia. Demasiado poder. Demasiadas distracciones. Muy poca adoración.

¿Puedo señalar, una vez más, otro atributo de Dios en 1 Reyes 11:9-13? La misericordia de Dios. Dios usa la frase “sin embargo”.

9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,

10 y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová.

11 Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.

12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.

13 Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.

Al concluir el reinado del rey Salomón, hemos visto claramente la fidelidad de Dios a través de todo. Fue por amor a David que en su misericordia Dios pospuso su castigo y no permitió que el reino se dividiera durante el gobierno de Salomón. A pesar de que David había pecado en contra de Dios, su corazón siguió inclinado hacia el Señor.

Hemos visto claramente la suficiencia de Dios en el texto de hoy. El rey Salomón tuvo muchas experiencias y, al final, no encontró satisfacción en nada. Incluso lo resumió al final del libro de Eclesiastés. 12:13 “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”

Finalmente, hemos visto claramente la misericordia de Dios hacia el rey Salomón y la nación de Israel. “Sin embargo” dijo Jehová. Me recuerda una frase del Nuevo Testamento en la carta de Efesios. 2:4-5Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” Dios cumplió su promesa de continuar con una línea davídica en el trono de Israel, específicamente en el sur con la tribu de Judá. En el mes de julio, vamos a continuar con la historia de los reyes de Israel y como el reino se dividió en dos.

El rey Salomón se olvidó de su gran Dios. A menudo hacemos lo mismo. Muchas veces nos distraemos con el pecado, nuestra carne y las cosas de este mundo y nos olvidamos de la fidelidad de Dios, de su misericordia y que solo en Él encontramos satisfacción. Como les dije en todos los estudios anteriores, estos estudios sobre los reyes de Israel son realmente una historia maravillosa sobre nuestro gran Dios. Como discípulos de Cristo en el siglo 21, debemos fijar nuestros ojos solo en Cristo. Él es nuestro fiel Salvador. Sólo en él encontramos nuestra satisfacción. Él es suficiente. Él es nuestro Rey misericordioso.

♫ Fija tus ojos en Cristo

Tan lleno de gracia y amor

Y lo terrenal sin valor será

A la luz del glorioso Señor ♫

Preguntas de repaso y aplicación:

1. En 1 Reyes 2:3, el rey David anima a su hijo Salomón a seguir la Palabra de Dios. Él usa siete términos o frases diferentes que se refieren a la Palabra de Dios. ¿Cuáles son?

2. ¿Por qué es importante estudiar el libro de 1 Reyes?

3. En Proverbios 3:1-12 el Rey Salomón menciona por lo menos siete beneficios de una relación correcta con Dios. ¿Cuáles son?

4. Además de Proverbios, ¿qué otros libros escribió el rey Salomón?

5. ¿Cuáles fueron los tres atributos de Dios que se mencionaron en el estudio?

6. ¿Cuáles fueron los pecados de Salomón que se mencionan en el estudio? ¿Cuáles fueron las consecuencias de esos pecados?

7. ¿La cultura de hoy en día te ha tentado a tener una actitud egoísta? ¿Luchas con distraerte con las cosas que te ofrece este mundo? ¿Estás enfocado muchas veces en cosas que no son eternales o santas?

8. ¿Cuáles son algunas de las aplicaciones del estudio que te llamaron la atención?

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close