Josué 23–24: ¡Testigos somos!

A lo largo de nuestros estudios en Josué hemos estudiado mucho contenido. Hemos seguido a Israel mientras cruzaban el río Jordán y se preparaban para las conquistas tan esperadas que Dios les había prometido. Como lectores y estudiantes de este maravilloso libro, nos hemos enfrentado a las lecciones que Israel necesitaba aprender. Hemos sido desafiados a confiar en Dios, seguir a Dios y obedecer a Dios. Las tribus han recibido su herencia en Canaán y en el caso de Rubén, Gad y la media tribu de Manases al lado este del Jordán (Josué 1, 13, 22). Desde el reparto de la tierra, los israelitas se habían esforzado en afianzarse en sus territorios, ordenar su vida en sus familias, sus tribus y en la nación. El propósito de Dios no era un pueblo guerrero y conquistador, sino una nación a su servicio, dispuesta a rendirle adoración y obediencia. Era una nación teocrática, regida por la ley divina, a la que debían obediencia. Josué estaba convencido de la relación directa que existía entra la obediencia a Dios y las bendiciones y prosperidad en la tierra prometida. Avanzado en años, convocó a Israel a dos despedidas (cáp 23 y cáp 24) y hizo un llamado a la obediencia.  

Ahora estamos cerca del final de la vida de Josué. Sabemos en el final del libro que muere a los 110 años. Al comienzo del capítulo 23, probablemente estaba cerca de su muerte. El discurso de despedida se hacía desde la posición de un padre que exhorta a sus hijos, o de un pastor que vela por el rebaño que Dios puso bajo su responsabilidad. Las despedidas de Josué usan un lenguaje similar al discurso final de Moisés al final de su vida en Deut. 32 y 33.

Josué 23 y 24 contienen cada uno un discurso final de Josué. Cada uno es en una ubicación diferente (cáp. 23 en Shilo; cáp 24 en Siquiem). Cada uno tiene un enfoque distinto, pero en general, ambos apuntan a lo mismo, llamando a Israel a recordar la fidelidad de Dios y a ser obediente a Él. El capítulo 24 enfatiza las obras de Dios en el pasado, y en el capítulo 23 habla de lo que hará en el futuro. Consideremos el contenido de cada discurso y luego haré algunos comentarios finales al terminar este libro.

vv. 1-2“Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años, llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años.”

En vv. 3-16, Josué le está recordando a Israel una vez más que todo lo que Dios ha prometido, lo ha cumplido. Vemos esto en v. 14 “Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.” (Cumplimiento)

Todo lo que Dios había hecho, lo hizo por Israel. V. 3 “Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros.” La acción divina tenía un propósito específico: “por vuestra causa”.

En vv. 6-7 y 11-13, Josué advierte a Israel sobre las consecuencias de la desobediencia (específicamente la idolatría). “Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra; para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos… Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.”

La obediencia a Dios implicaba la separación de los pueblos de Canaán. La intimidad con aquellos sería causa de problemas para los israelitas. Los matrimonios mixtos con la gente de Canaán estaban prohibidos por ley (Éx. 34:15-16; Deut. 7:2-3). La familiaridad con aquellas personas traería la familiaridad con sus dioses. Poco a poco, la idolatría iría afectando la conducta de los israelitas e inclinándolos a los dioses de aquellas naciones.

Josué llama al pueblo a un cuidado especial.  Josué quiere que estén seguros de la ayuda (bendición) de Dios. Les recuerda las obras pasadas de Dios (v. 3) y su promesa (v. 5). Tanto la acción de Dios como su palabra (sus promesas) los apoyarán.

En los vv. 9-11, Josué busca recordarles la gracia de Dios, mientras que en los vv. 11-13 apela al temor de Dios. Estas dos cosas, la gracia de Dios y el temor de Dios debían ser las motivaciones para amar y obedecer a Dios. La respuesta de Israel debe ser una obediencia fiel por gratitud por la gracia y la bondad de Dios.

El primer discurso de despedida de Josué se puede resumir de esta manera simple: Israel, hay dos escenarios. 1.) Obedece a Dios y Él te bendecirá y te mantendrá en la tierra. Y 2.) Desobedece a Dios y Él te juzgará y te sacará de la tierra.

Centrémonos ahora en el capítulo 24 y el discurso final de Josué. V 1 dice que, “Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios.” Aunque el santuario estaba en Silo, fue Siquem el lugar elegido para este gran encuentro nacional para renovar el pacto. Siquem era un lugar muy ligado a la historia de Israel. Siquem fue designado como el centro de reunión para la lectura de la Ley, en el valle entre el monte Ebal y Gerizim (Deut. 27:4-8). Además, Siquem había sido una ciudad vinculada a la vida de Abraham, el padre de la nación. Allí tuvo el encuentro con Dios y allí le edificó un altar (Gén. 12:6-7). En Siquem, Jacob retiró los ídolos que guardaban algunos miembros de su familia, enterrándolos bajo un árbol (una encina) (Gén. 35:4).

Esa asamblea nacional no se congregaba delante de Josué, aunque él estaba presente, sino delante de Dios. Todos debían tener en cuenta un respeto profundo y reverente…estaban delante del Señor.

Josué comienza con una advertencia solemne: Esto es lo que dice el Señor, el Dios de Israel.

En la primera sección de su discurso, Josué, en nombre del Señor, comparte la asombrosa historia del pacto de Israel. Se centra en los puntos críticos de la historia de Israel. Al leer esta maravillosa lista de cómo Dios intervino y trabajó, deberíamos sentirnos impactados por el hecho de que esta es una historia que nunca debería haber sucedido. Solo la gracia y el poder de Dios explican por qué ahora había un Israel para estar en Siquem.

El trasfondo de Israel era idólatra (24:2). Teré y Abraham eran idólatras. “Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.”

El llamado de Israel fue por la gracia de Dios (24:3). La acción de la gracia es evidente: “y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río”. Abraham era idólatra, vivía en un mundo idólatra. No había ninguna razón específica para elegirlo, pero Dios lo tomó. Dios actúa en soberanía y gracia. Hechos 7:2 dice, “El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán,” Dios manifestó su gloria a un hombre idólatra en medio de una nación idólatra. Dios tenía un plan para la formación de un pueblo, de quien vendría, según la descendencia humana, su Hijo, Jesucristo, al mundo.

La redención de Israel fue por el poder de Dios (24:5) “Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué.”

La preservación de Israel fue por la provisión de Dios (24:6-7). “Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería. Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.” Con todo, Dios fue fiel con ellos, cuidándolos a lo largo de los años por el desierto. Fidelidad, gracia, cuidado, paciencia y otras muchas bendiciones fue lo que el pueblo recibió de parte de Dios.

La herencia de Israel fue por la fidelidad de Dios (24:11-13). “Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.” La conquista de Canaán, como se aprecia a lo largo de todo el libro, es una obra directa de Dios de su omnipotencia al servicio del compromiso de sus promesas a causa de su fidelidad. 

Por medio de Josué, les recordó todo esto para que los israelitas supieran que, de la misma forma que las maldiciones por el pecado habían alcanzado a los pobladores de Canaán, así también ellos no escaparían del juicio si no vivían en profundo y reverente respeto con Dios, buscando no ofenderle al quebrantar sus mandamientos. Debía provocar en ellos la gratitud suficiente para un servicio continuo. Ellos debían ver a Dios como omnipotente y bondadoso, y como tal, servirle. 

Los dos últimos capítulos de Josué nos enseñan algunas lecciones desafiantes sobre el Dios al que servimos. No ha cambiado. Aunque nosotros, como discípulos de Cristo en la era de la iglesia, no somos la nación de Israel, podemos ver claramente algunas conexiones entre lo que Dios exigió de Israel en el pacto y lo que todavía exige para nosotros en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador.

  • No se aparten de la Palabra de Dios. (“El que me ama, mi palabra guardará…” Juan 14:23)
  • No se adapten a las costumbres de las naciones. (“No os conforméis a este siglo…” Rom. 12:2)
  • No den su lealtad a dioses falsos. (“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo… muchos seguirán sus disoluciones” 2a Pedro 2:1-2)
  • No adoren a los ídolos. (“¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” 2ª Cor. 6:16)
  • No se sometan a su engaño. (“Nadie os engañe con palabras vanas…” Ef. 5:6)
  • No adopten el estilo de vida de las naciones (o los paganos). (“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” Ef. 5:11)
  • No se casen ni formen alianzas entre ellos. (“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos…” 2ª Cor. 6:14)

El libro de Josué termina con tres funerales: Josué (vv. 29-30), José (v. 32) y Eleazar (v. 33). Un comentario sobre los huesos de José. Con este acto de enterrar los huesos de José en Siquem, se cumple una responsabilidad muy importante dada por José a sus hijos en Génesis 50:24-25. José pidió que sus huesos fueran llevados de Egipto, lo cual testifica de su fe (Heb. 11:22). Moisés sacó los huesos de José de Egipto en el éxodo (Éx 13:18); Jacob compró una parte del campo en Siquem (Gén 33:19; Hechos 7:16).

v. 31 comparte con nosotros lo siguiente, “Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel“. Israel obedeció a Dios mientras vivían los ancianos. Esto, por supuesto, fue algo bueno. Pero ¿qué pasó después de eso? Bueno, ese es el enfoque del libro de Jueces.

Jueces 2:10 nos da una triste pista sobre lo que nos espera. “Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.”

Preguntas de repaso y aplicación

  1. Niños: ¿Qué edad tenía Josué cuando murió?
    A. 99       
    B.110    
    C. 107  
    D 87
  2. Juveniles: Josué 23 habla de lo que Dios hará en el ________ y Josué 24 habla de lo que Dios hizo en el _________.
  3. Josué 24:2-13 relata las grandes obras de Dios y su fidelidad hacia Israel. ¿Puedes enumerar 5 ejemplos específicos de lo que Dios hizo a lo largo de la historia de Israel? ¿Qué atributos de Dios se mostraron en estos ejemplos?
  4. ¿Por qué crees que es fácil para nosotros olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado?
  5. Tómate un momento para meditar sobre lo que Dios ha hecho en tu vida y en la vida de los miembros de la iglesia Berea. ¿Cuáles son dos ejemplos específicos que podrías compartir sobre la gracia, la fidelidad, la bondad y el poder de Dios?
  6. Cuando piensas en todo nuestro estudio en el libro de Josué, ¿cuáles son dos cosas que te han llamado la atención (aplicaciones, lecciones, palabras, o advertencias)?
  7. ¿Puedes dar la palabra o frase clave para cada uno de los 10 estudios en el libro de Josué?
    Josué 1 _____________________________
    Josué 2 _____________________________
    Josué 3-4 ___________________________
    Josué 5 _____________________________
    Josué 6 _____________________________
    Josué 7-8 ___________________________
    Josué 9 _____________________________
    Josué 10-19 _________________________
    Josué 20-21 _________________________
    Josué 23-24 _________________________

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