Conociendo los libros de la Biblia: Isaías

Hechos 8:26-36 dice lo siguiente, “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco…había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este (Isaías 53:7-8): Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.”

El libro de Isaías. ¡Qué libro! A medida que continuamos en nuestra serie “Conociendo los libros de la Biblia”, el libro de Isaías puede ser uno de los libros con los que no estamos tan familiarizados. Muchos versículos de Isaías pueden ser bien conocidos, por ejemplo:

6:3 “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”

7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

40:3 “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.”

41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

43:1-2 “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

53:6 “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Pero ¿alguna vez ha leído todo el libro de Isaías? ¿Sabe de qué se trata? Isaías es un libro grande y es donde he estado leyendo y estudiando durante las últimas semanas. Ha sido un desafío por su trasfondo histórico y su nivel de poesía. Pero créanme, valió la pena el tiempo en estudiarlo. Es un libro tan precioso y hermoso. Debería ser un libro conocido para nosotros y no un libro que solamente usamos para subir un versículo a Instagram de vez en cuando. Podrías leer el libro completo (o escucharlo) en menos de 4 horas (o el equivalente a dos películas en Netflix). Sería poco realista de mi parte pensar que durante los próximos minutos podríamos cubrir todo lo que hay que saber sobre este libro. Entonces, permítanme guiar nuestros pensamientos al considerar el libro que escribió el profeta Isaías, que cuyo nombre significa “Jehová es salvación”. Mi oración es que algo en este estudio lo anime a leer el libro entero y estudiarlo con más profundidad.

Comencemos con un punto básico, pero importante, para darnos una idea general sobre dónde encaja el libro de Isaías en todo el Antiguo Testamento. La Biblia hebrea estaba dividida en tres partes: La ley (Pentateuco), los salmos o los escritos (Rut, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares, Lamentaciones y Daniel) y los profetas. Los profetas se dividieron además en los antiguos y los postreros profetas. Los antiguos profetas (que eran históricos) incluían: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. Los postreros profetas (que eran proféticos) incluían: Isaías, Jeremías, Ezequiel, y los doce profetas “menores”.

Otro concepto fundamental que debemos entender es que Dios mismo quería ser el rey de Israel. Pero Israel se quejó de no tener un rey terrenal como las otras naciones (1 Sam. 8), por lo que Dios consintió y nombró a Saúl como rey (1 Sam. 9). El profeta, el sacerdote y el rey dirigieron al pueblo judío durante muchos años. A veces el rey se apartó del Dios de Israel y adoró ídolos (ej. Rey Acab; 1 Reyes 16-22). El profeta, en general, era la conciencia espiritual del rey y de la nación. Dios habló a los profetas y a través de ellos, y los profetas hablaron a los reyes y a la nación de Israel. El profeta era la voz de Dios para Israel con respecto a los eventos del futuro, tanto cercanos (Is. 8:4; Is. 44:26-45:3) como lejanos (Is. 8:7; Is. 40-66) y la conducta ética del presente. El profeta debía desafiar al pueblo y exigir una respuesta de arrepentimiento y obediencia para regresar o ser fiel a Dios.

Isaías fue uno de los profetas posteriores de Israel. El libro de Isaías ofrece una visión histórica de un período crucial en la historia de Israel (más de 60 años: 750 – 685 a.c) Isaías ministró desde el año en que murió el rey Uzías (2 Reyes 15:1-7; 32-38), a lo largo de los reinos de Jotán (2 Reyes 16:1-20), Acaz (2 Reyes 18-20), y Ezequías (2 Crón. 26-32).

El libro de Isaías nos da un testimonio completo sobre el pecado, el juicio, la salvación y la restauración del pueblo de Dios (Israel), “de las naciones” (los gentiles) y de todas las cosas (“el cielo nuevo y la tierra nueva“). Da una imagen clara del Mesías venidero y Su obra de expiación, juicio y restauración. Algunos han llamado al libro de Isaías “la Biblia en miniatura”, ya que se puede dividir fácilmente en dos partes (o testamentos):

Cap. 1-39 contienen la profecía de juicio en un momento de paz.

Cap. 40-66 contienen la profecía de paz en el momento de juicio. Estos capítulos fueron escritos para Israel desde el punto de vista de su exilio en Babilonia (lo que finalmente sucedió 150 años después de Isaías). Isaías no solo está prediciendo el exilio, lo está asumiendo, y se dirige a su audiencia como si ya estuvieran en el exilio, y predice cosas más allá de él. Estos capítulos son muy explícitos en sus profecías sobre Ciro (45-48) y su permiso para que los judíos regresen a su tierra (44-45).

Esto debería recordarnos lo que acabamos de aprender en el libro de Joel acerca de los dos temas principales de cada libro profético del Antiguo Testamento, “la advertencia en el presente y aliento para el futuro”. Isaías a menudo salta de un tema a otro…pasando del juicio a la restauración, de la restauración al juicio, etc. El fujo del mensaje general fue una confrontación del pecado, un anuncio de juicio sobre la nación de Israel y sobre otras naciones, y finalmente un anuncio de restauración.

Gran parte del mensaje de Isaías fue una respuesta a las amenazas militares que enfrentaba el reino del sur y el pecado y la idolatría en Judá. El mensaje de Isaías fue el arrepentimiento, y lo predicó con pasión durante décadas porque había visto lo que le había sucedido al reino del norte de Israel. Sabía que había sido conquistada por Asiria y no quería que le sucediera al reino del sur.

El mensaje del libro es sumamente mesiánico. Hay profecías que nos apuntan hacia el futuro, especialmente en los capítulos 60-66. Isaías presentó una visión de un mundo que ha sido redimido, en el que se ha levantado la maldición del pecado.

Hay múltiples profecías mesiánicas que hablan de la naturaleza y el carácter del Mesías (9:6-7; 11), e incluso de su nacimiento (7:14). La segunda mitad del libro de Isaías contiene los cánticos del Siervo (Is. 42, 49, 50, 52, 53), que describen cómo el Mesías sufrirá y morirá para salvar al pueblo judío como nación y a todo el mundo.

Isaías también profetizó sobre el futuro de Asiria, Egipto y otras naciones (Is. 13-27). Su visión del futuro describe la relación entre Israel y las naciones del mundo. Según Isaías, finalmente habrá paz en el Medio Oriente, pero esa paz solo llegará cuando el Mesías reine sobre la tierra.

El libro de Isaías genera tensión: ¿cómo puede Dios pasar del juicio a la restauración en el trato que da a su pueblo y a las naciones? ¿Serán alguna vez sin pecado? Si han de ser justos, ¿cómo se les quitará el pecado? ¿Por qué no hay un juicio total y eterno sobre todos? El anuncio del juicio va seguido de un anuncio de restauración y bendición. ¿Sobre qué base puede Dios restaurar al pecador? Este es el clímax de la obra del siervo del Señor: específicamente su obra de expiación.

Isaías es un libro de lo que Dios hará y el libro está lleno de los atributos de Dios. El libro está lleno de Sus promesas incondicionales. Si confías en Él (específicamente, en el Mesías), participarás en su obra de restauración. Si confías en alguien más (idolatría), participarás en Su obra de juicio, pero totalmente justa. La obra de Dios que entrega salvación a su pueblo y trata la raíz del problema del pecado, encuentra su punto culminante en la obra del Mesías descrita en el capítulo 53, donde Dios explica con gran detalle la base de su restauración ofrecida. El libro continúa uniendo los dos testamentos de la Biblia incluso cuando se lee hoy. Algunos incluso han llamado al libro de Isaías “el quinto evangelio” o “el evangelio en el Antiguo Testamento”.

¿Por qué es importante para nosotros leer, estudiar y meditar en el libro de Isaías?

En primer lugar, leer, estudiar y meditar en el libro de Isaías nos ayudará a comprender mejor el nuevo testamento. Isaías se cita en el nuevo testamento más que cualquier otro profeta. Hay citas de Isaías por todo el nuevo testamento, desde los evangelios, el libro de Hechos, las cartas paulinas hasta el último capítulo del Apocalipsis.  Jesús mismo citó al profeta Isaías.  Al reconocer como Cristo era el cumplimiento de tantas de las profecías de ese libro, los apóstoles lo hicieron una de sus fuentes preferidas para demostrar que Jesús era en verdad el Mesías esperado.  Es muy obvio que los escritores del nuevo testamento conocían de manera profunda este texto profético, y que el Espíritu Santo numerosas veces trajo a su recuerdo palabras de aquel profeta.

Una segunda razón para leer, estudiar y meditar cuidadosamente en el libro de Isaías es porque el libro contiene casi todas las doctrinas principales y muchos temas teológicos. Muy brevemente, aquí hay algunos ejemplos …

Isaías es el profeta de la santidad. El adjetivo “santo” se usa en referencia a Dios con más frecuencia (33 veces) que en todo el resto del Antiguo Testamento (26 veces). Existen tres afirmaciones notables de su trascendencia en la santidad (5:16; 40:25; 57:15) a la que puede añadirse la transcendencia implícita del Santo como Creador (41:20; 45:11; 54:5) y Alfarero (45:9). 

La Palabra de Dios (40:8 “mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”)

El hombre es creado por Dios (Is. 40) y pecador por naturaleza (Is. 48)

La salvación es gratuita solo por gracia (Is. 55), y por confiar solo por fe (Is. 50:10-11)

La deidad y la humanidad de Cristo (Is. 9: 6; 11: 1; 33:22; 35: 5; 48:16)

El concepto del “siervo”. Siervos desconocidos de Dios como herramientas en la mano de Dios (Asiria, Ciro, Babilonia). El siervo desobediente de Dios (Israel) aún no ha sido cambiado. El siervo perfecto y humilde de Dios (el Mesías).

El fin de los tiempos (el día del Señor – Is. 2:12; Is. 24-27; 34; 35)

Una tercera razón es que el libro de Isaías debería maravillarnos de la obra terminada del mesías, Jesucristo. Debería hacernos adorarlo y servirlo con nuestras vidas enteras. La obra de expiación de Cristo lo convirtió en el Salvador. Pero la obra del siervo del Señor no es solo una obra de expiación, que hace posible la restauración. Él también es el que está provocando la restauración. Él es el príncipe de paz, Cristo el Rey, que se sentará en el trono de David (Is. 9:6) y marcará el comienzo de la bendición del reino milenio. Él también es quien llevará a cabo el juicio de Dios. Cristo, es el juez para aquellos que no quieren aceptar su salvación.

Finalmente, el libro de Isaías (específicamente los capítulos 40-48) nos confronta sobre la necesidad de confiar en Dios. A lo largo de todo el libro, Dios nos advierte que no confiemos en el hombre (lo que incluye ídolos hechos por el hombre o religión hecha por el hombre), sino que confiemos en Dios, y solo en Dios.

Mira lo que nos advierte Is. 44 sobre los ídolos y aquellos que los adoran. Los que crean imágenes de talla, todos ellos son vanidad y lo más precioso de ellos para nada es útil. Los ídolos no ven ni entienden. (v. 9) No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. (v. 18). Pero, Is. 45:21b dice que, “…no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.” (cf. 43:11; 44:6-7, 8; 45:5-6, 18, 21-22, 25; 46:9; 48:11b)

Finalmente, me gustaría mencionar un pasaje más de Lucas 4:16-21. Un pasaje que tiene otra conexión directa con el libro de Isaías, Jesús “vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” El pasaje que Cristo leyó fue Isaías 61:1-2. Él se detuvo a la mitad del v. 2 porque el resto del versículo profetiza el juicio en el día de la venganza de Dios. Puesto que esa parte del versículo corresponde a la segunda venida, Jesús optó por no leerlo. 

A primera vista, el libro de Isaías parece grande e intimidante, pero una vez que comienzas a leerlo y a comprender el contenido, se convierte en un tesoro. Más importante aún, el Dios, el Mesías, quién está detrás del contenido del libro de Isaías debería ser nuestro mayor tesoro. ¿Es tu tesoro?

Preguntas de repaso y aplicación:

  1. Juveniles y Jóvenes: ¿Cuáles son los nombres de las tres categorías generales en las que se dividieron los libros del AT?
  2. Niños: ¿Isaías sirvió como profeta durante la vida de cuántos reyes de Israel o Judá?
    A.2
    B. 4
    C. 9
    D.5
  3. En Isaías, al igual que en cualquier otro libro profético del Antiguo Testamento, ¿cuáles son los dos puntos principales que podrían resumir el mensaje del libro?
  4. ¿A Isaías se le llama “la Biblia en miniatura” y “el quinto Evangelio”? ¿Por qué?
  5. Después de leer el capítulo 53, ¿puede darnos tres características del Siervo sufriente (el Mesías)?
  6. Tómese unos minutos para leer Isaías 44:9-20 durante los próximos días. ¿Puede enumerar dos características de los ídolos o de quienes los adoran? Apoye sus respuestas con versículos específicos.
  7. ¿Alguna vez ha leído el libro entero de Isaías? Si no, ¿qué aprendiste en el estudio de hoy que te hace querer leer y estudiar el libro por primera vez? Si tu respuesta es sí, ¿qué es algo que aprendiste en el estudio de hoy que te hace querer volver a leer el libro y estudiarlo con más profundidad?
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